Archivo por meses: septiembre 2006

El sufrimiento que purifica

Bertie Wooster se ha visto obligado a abandonar de repente su mansión londinense, para dejársela temporariamente a un amigo que debe recibir a una de esas tías problemáticas, tan abundantes en las historias de Wodehouse. Dura prueba para el eminente miembro del Club de los Zánganos, que debe pasar la noche en un hotel y sin la ayuda de Jeeves. Pero los Wooster están hechos de buena madera:
Estoy de acuerdo con esos filósofos que dicen que uno debe sentirse satisfecho de pasar tribulaciones. Me refiero a todo eso sobre el sufrimiento que purifica y cosas por el estilo. El sufrimiento hace más compasiva a la gente. Es más fácil hacerse cargo de las desgracias de los demás, si uno las ha tenido que soportar antes.
Mientras estaba en el centro de mi solitario dormitorio del hotel, esforzándome en hacerme yo solo el nudo de mi corbata blanca, de pronto se me ocurrió pensar que en el mundo hay muchos hombres que no tienen un criado que cuide de ellos. Yo siempre había considerado a Jeeves como una especie de fenómeno natural; pero, claro, si uno lo piensa detenidamente, se comprende que deben existir muchísimos individuos que tienen que plancharse los pantalones ellos mismos, que no tienen a nadie que les traiga el té por las mañanas, etc. Quedé muy impactado por estos pensamientos. Y desde entonces he podido comprender las espantosas privaciones que han de soportar los pobres.
Por este solo fragmento, yo le habría quedado eternamente agradecido a Wodehouse. Y no es más que un ejemplo entre mil, así que, calculen…
# | hernan | 28-septiembre-2006

Imagine there’s no dumbness

Mark Shea me cae bien. Me gusta la posición que ocupa dentro de los blogs católicos, me gusta que desde esa posición pelee contra los «conservadores», y me gusta que no tema perder «autoridad» -como escritor católico … ortodoxo– al denunciar los coqueteos de aquel sector -católico o no- con la tortura; entre otros asuntos.

Y si acaso repudiar «Imagine» como una letra tan pretenciosa como imbécil no llegue a tanto como confesar que el rey está desnudo, tampoco viene mal decirlo. Por cierto, pueden contarme en el club, como socio de la primera hora: creo que ya antes de ser cristiano esos versos de Lennon me daban arcadas… ¿dónde hay que firmar?

Por acá, me temo, no llegamos a igualar los niveles del norte. Ni en calidad de blogs, ni en tantas otras cosas. Ni siquiera podemos competir contra la fatuidad de «Imagine«… de todas maneras, yo postularía, humildemente, a «Sólo le pido a Dios» de nuestro prócer León.
# | hernan | 28-septiembre-2006

La razón, la videncia, y otros privilegios

Como ya hemos notado alguna vez, la antropología católica -en particular, dentro de la teología tomista- puede sonar algo racionalista a los oídos de muchos, católicos incluidos. También algo de lo que decía el Papa, sobre el Logos y la sabiduría griega… Y cuando uno se entera de que Tomás dice que es «por la razón y el entendimiento … que somos hechos a la imagen de Dios», entiendo que haya motivos para ponerse algo nerviosos. No nos ocuparemos ahora de los motivos anticristianos; del lado cristiano, uno podría preguntarse si esto equivale a hacer de la razón la esencia del hombre, o del alma [*]… y uno podría legítimamente dudar de esta preeminencia y aun sospechar de una desviación teológica, fomentada por los mismos intelectuales que quieren llevar el agua para su molino. ¿Y la emoción?, preguntará uno; ¿y la mística? ¿no está esas cosas por encima de la razón? ¿Acaso se llega a Dios por la razón? ¿Acaso Jesús nos mandó a estudiar filosofía? ¿Acaso no dio preeminencia a los necios de este mundo frente a los sabios? Y finalmente, decir que la razón es lo que constituye la esencia y la dignidad última de la persona humana, ¿no equivale a decir que las personas más intelectuales son superiores ? ¿qué queda pues para los ignorantes, para los mogólicos?

Mejor que responder la objeción, (acaso no pueda responderse, acaso sea válida; o acaso esto sea parte de la respuesta), me gusta agarrar los dos lados de la disputa y ponerlos, como ante un espejo, frente a una objeción análoga … en algún sentido. Y que acaso, en algún sentido, ayude a pensarla:

— Yo sólo creo lo que veo. Uno hombre sabio sólo puede creer lo que ve.
— ¿Y qué hay de los ciegos?


[* De paso, digamos que todo esto no es mucho más que una caricatura de la antropología tomista. Para Tomás ni el alma es la esencia del hombre, ni el intelecto es la esencia del alma ]
# | hernan | 28-septiembre-2006

Palos porque bogas…

Enumera Chesterton —en Ortodoxia, cap. 6— algunos argumentos que suelen aducirse contra el cristianismo (y que el mismo Ch. joven había llegado a tragar) y que, curiosamente, pueden agruparse de a pares… opuestos. La Iglesia parecía tener «un místico talento para combinar vicios que parecían inconsistentes unos con otros; se la ataca de todos lados, y por razones contradictorias«.
As I read and re-read all the non-Christian or anti-Christian accounts of the faith, from Huxley to Bradlaugh, a slow and awful impression grew gradually but graphically upon my mind — the impression that Christianity must be a most extraordinary thing. For not only (as I understood) had Christianity the most flaming vices, but it had apparently a mystical talent for combining vices which seemed inconsistent with each other. It was attacked on all sides and for all contradictory reasons. No sooner had one rationalist demonstrated that it was too far to the east than another demonstrated with equal clearness that it was much too far to the west. No sooner had my indignation died down at its angular and aggressive squareness than I was called up again to notice and condemn its enervating and sensual roundness.
Esto no es mucho problema cuando uno lee poco -o cuando nose preocupa demasiado por la consistencia lógica-; pero en el caso de Chesterton… terminaba causando cierta perplejidad, eso tener que indignarse contra el cristianismo a cada rato, pero por motivos distintos y aun opuestos.
Terminaba de leer un panfleto que acusaba al cristianismo por demasiado pesimista y agobiador (envenenadores enemigos de la vida que aterrorizan a los hombres con la culpa y el infierno etc etc), y caía en otro que lo acusaba por demasiado optimista e irresponsable (eso de la providencia, y el Padre bueno que nos cuida, y los lirios del campo y los pájaros del cielo… vamos).
Un ateo ilustrado se burlaba del cristianismo, que no ve lo que cualquier científico sabe: que la libertad personal no existe, el libre albedrío es una ilusión. Y en seguida aparecía otro anticristiano asegurando que la libertad era el bien mayor del hombre, y el cristianismo con su legalismo y dogmatismo la tenía como su enemiga.

Para resumirlo con la imagen certera del mismo Chesterton. Acusan a la Iglesia de dos imposturas: la ser un disfraz blanco de un mundo negro … y la de ser un disfraz negro de un mundo blanco.
Es para sentirse algo perplejo, verdaderamente.

Y aunque esto no necesariamente descalifique ni refute las acusaciones, y aunque no me guste usar este hecho como arma apologética **, igual no deja de ser motivo de diversión, para mí, encontrar nuevos ejemplos a cada paso. En verdad, podríamos armar una lista bastante larga.

Tiro algunos ejemplos, con algunas de las puntas argumentativas que pueden usarse -de hecho, se usan- a discreción, siempre bordadas con oportunas ironías y los contundentes hechos y textos que se citarán como si hubieran caído sin haberlos buscado a propósito, todo condimentado la retórica periodística inflamatoria que ya sabemos.
Salvo la primera, del mismo Chesterton, las otras provienen de mi experiencia personal. Y les aseguro que, más de una vez, las acusaciones opuestas provenían de la misma persona

1A- El cristianismo es demasiado pacifista
(El consejo de poner la otra mejilla, de no resistir al mal: es moral para cobardes y quietistas. La Iglesia prohibe a los sacerdotes tomar las armas, como si fuera algo deshonroso. La imagen de la oveja y cordero, la obediencia que recomienda San Pablo a las autoridades… Y aguante Nietzche y el Che y… etc etc)
1B- El cristianismo es demasiado violento
(Premisa 1: Las religiones son la fuente de todas las guerras. Premisa 2: La religión cristiana es la más exclusivista. Conclusión: El cristianismo es la peor fuente de violencia. Las Cruzadas. La conquista de América. Los sacerdotes que bendicen armas. Y aguante Buda y Lennon y… etc etc)

2A- El cristianismo es una religión demasiado antigua
(La Iglesia se resiste a aceptar el paso del tiempo. Lo que era bueno hace 2000 años no es necesariaente bueno ahora. La ciencia moderna ha camiado todo. El hombre moderno no necesita una religión para ser bueno… etc)
2B- El cristianismo es una religión demasiado nueva
(Inferioridad del cristianismo, religión bastarda y advenediza, jovenzuela con pretensiones de grandeza, ignorante de la grandeza de las «sabidurías milenarias» -orientales, sobre todo)

3A- Los católicos no pueden pensar distinto
(Dictadura del dogma, Inquisición, Vaticano represor; rebaño que tiene prohibida la libertad de pensamiento; los curas piensan por nosotros; uniformidad y monotonía)
3B- Los católicos piensan todos distinto
(Caos intelectual, falta de honradez, falta de definiciones claras de qué implica ser católico; por no perder votos, llaman católicos a tipos que no «comulgan» intelectualmente en nada… y hablan de unidad… parecen peronistas!)

4A- El catolicismo es demasiado monoteísta
(Un sólo Dios: Estrechez intelectual y estética. Incomprensión de la belleza que esconde el politeísmo pagano. Intolerancia y asfixia. Monoteísmo=»Monotonoteísmo»)
4B- El catolicismo es demasiado politeísta
(Trinidad: evidente concesión al politeísmo. Virgen y santos. )

5A- El catolicismo no quiere saber nada con las religiones «nativas»
(Ay, los pobres indios, qué buenos que eran los pobrecitos indios, y qué malos los conquistadores, y la Pacha Mama y el Machu Picchu y…)
5B- El catolicismo transinge con las religiones «nativas»
(Acomodamiento de las festividades paganas. Navidad. Noche de San Juan. Carnavales, trasvestismos y marketing religioso)

6A- El catolicismo es cosa de mujeres
6B- El catolicismo desprecia a las mujeres
(Un clásico, no requiere mayor explicación)

7A- El cristianismo es demasiado racional
7B- El cristianismo es demasiado irracional
(A desarrollar otro día)

Y tengo más. Se reciben aportes.


** El mismo Chesterton, que para mi gusto a veces se va en vicio con su forma tan elegante y graciosa de discurrir, en este caso me parece que pone en su justo lugar el hecho observado.
# | hernan | 27-septiembre-2006

Más teístas que Dios – 2

Agrego:

  • Me critican que mezclo dos palabras que corresponden a conceptos distintos: teísmo y deísmo. Es verdad. Lo cierto es que —malditos artificios de la retórica, que pretenden abrillantar al discurso y no hacen más que oscurecer— si la palabra «teísmo» era la más adecuada para el contexto, la otra se prestaba mejor a la analogía (Papa/papista = Dios/deísta). Mea culpa.

  • Sobre lo que piensa Santo Tomás al respecto (que no es necesariamente la última palabra, ni necesariamente lo que piensa el Papa… aunque en este punto pareciera que sí), puede ayudar esto. Observemos además que en la Suma contra gentiles arguye como falsa «la opinión de quienes afirman que lo justo y recto lo es porque lo manda la ley» (3-129) y afirma -igual que en la Suma- dos cosas sobre la voluntad divina que están, por así decirlo, en tensión: por un lado, no puede asignarse una causa a la voluntad de Dios [*]; pero por otro lado, sí puede asignársele una razón («… queda refutado el error de quienes afirman que todo procede de la simple voluntad de Dios, sin que pueda asignársele razón alguna fuera de su propio querer. Lo cual se opone a la doctrina de la Sacra Escritura, la que enseña que Dios hizo todas las cosas según el orden de su sabiduría… » 1-87). Áteme usted esas moscas por el rabo; y que no se le escapen.

  • Que no pueda o no deba decirse que «Dios está por encima del Bien»… es una cosa. Decir en cambio que «la esfera religiosa está por encima de la esfera ética», es otra cosa; probablemente verdadera, o defendible. Pero se me hace que convendría que alguien —con mejor concimiento y entendenderas que uno— se encargara de aclarar algo lo segundo a la luz de lo primero.
    Lo pienso sobre todo a propósito de los «estadios», de los que hablabla Kierkegaard y tras él tantos otros. Castellani, entre nosotros. Naturalmente, a la persona que es -o se cree- más «religiosa» (en cualquiera de los sentidos) que el promedio le resultará seductora la afirmación de que el estadio religioso representa una esfera superior al estadio ético, como éste es superior al estadio estético. Pero (además de la necesaria ascesis intelectual, humildad y esfuerzo de atención para discernir qué significa en verdad «ser religioso» y cuán lejos está uno de eso) importa entenderlo bien: no al modo musulmán, si se me disculpa el efímero e injusto estereotipo.
    Me gustaría que Castellani se hubiera detenido en esto… tal vez lo hizo y no me di cuenta, o tal vez no lo hizo por demasiado trivial. Pero no dejo de sentir una pequeña incomodidad cuando, siguiendo a Kierkegaard, se trae a Abraham, con la prueba en Moria, como ilustración de esto; «si la ética es la instancia última, entonces Abraham es un asesino». Está bien. Sólo que, digo yo, en nombre de los que no tenemos una mirada muy sutil en estos asuntos, no creo que se trate de entender esto… al modo musulmán. Si es así, convendría aclararlo, para evitar malentendidos… digo yo, no sé.
  • # | hernan | 21-septiembre-2006

    Penosidad y longitud

    —¿Por qué los curas no hacen los sermones más cortos? Hablando en general, tengo dos impresiones que parecen contradictorias. Por un lado, que la obligación de decir el sermón en la misa es para un cura una carga; de ser así, me parecería perfectamente natural. Pero después resulta que el sermón se estira como un chicle… ¿Por qué? Si en primera instancia no saben muy bien qué decir, ¿por qué después se alargan más de lo que la gente preferiría? Si de cumplir la obligación se trata, si nadie les va a dar más puntos si hablan más minutos y si saben que un sermón corto es mejor recibido que uno largo ¿por qué lo estiran?

    —Acaso por alguna causa similar a la que estira interminablemente tus posts… a pesar de que ponerte a redactarlos te representa una carga, y aunque sabés perfectamente que la gente prefiere y agradece los posts cortos. Acaso si tuvieras más ideas o más habilidad, tus post serían más cortos. Acaso la penosidad vaya de la mano con la longitud. Todo esto dicho en general, claro, como lo decías vos…

    — Eh… ah… Bueno… Por las dudas, entonces, no me alargo más…. por hoy.
    # | hernan | 20-septiembre-2006

    Más teístas que Dios

    La cuestión de si Dios está por encima de la razón, o del bien, no es una vana curiosidad teológica (aunque, claro, para aquellos cínicos que se sienten inteligentes metiendo a la teología dentro del género de la ciencia ficción -Borges- o se burlan de los escolásticos medievales que contaban cuántos ángeles caben en la punta de una aguja, toda cuestión teológica es una frivolidad; allá ellos con su propia frivolidad). De hecho, si no me equivoco, el discurso del papa se centraba en esta cuestión, y cómo aborda el cristianismo la cuestión, y cómo la aborda el islamismo, y qué se sigue de todo esto.

    Yo no sé nada del islam, y no sé si sé algo del cristianismo. Pero sí recuerdo esto:
    Eran mis tiempos pre-conversión, acercándome pero todavía afuera, algo a tientas en esa especie de catecumenado autodidacta. Entre mis lecturas múltiples, caóticas y mal digeridas, cayó -no sé cómo- un libro sobre los fundamentos filosóficos del derecho (la ley, en el sentido habitual de la palabra: la ley positiva), no católico. El autor se remontaba a las fuentes religiosas, (la ley divina, diríamos) y enumeraba las distintas maneras en que un teísta puede concebir la relación entre Dios y «lo que está bien». Para algunos, decía en resumen, Dios, al ser lo absoluto, está por encima del bien; que tal o cual acto esté bien o mal depende, pues, de la voluntad de Dios; Dios es libre, por así decir, de decidir que en su universo creado tal acción es buena o mala. Según otros, en cambio, la bondad de cualquier acto libre es intrínseca, y -por decirlo así- Dios no puede cambiar eso a su voluntad; Dios no puede dictaminar que matar está bien, no puede crear un cosmos en el que matar esté bien.

    Cuando yo leí eso, instintivamente -e ingenuamente- me puse del lado de los primeros; lo otro me parecía una especie de limitación indigna de Dios. Yo acaso no estaba muy seguro de la existencia de Dios, pero en todo caso quería un Dios grande, absoluto; y no admitía que Dios «no pudiera» cualquier cosa. Fue entonces una sorpresa —y un sano baldecito de agua fría— descubrir, al continuar la lectura, que la teología católica «oficial» (Santo Tomás de Aquino, en particular) estaba más bien con los segundos.
    Hoy creo poder decir que eso -y lo que con eso viene- fue lo primero que aprendí de Santo Tomás. Y que así como existe el peligro de ser más papista que el Papa, uno puede caer en ser más deísta (o teísta) que Dios.
    Que se requiere una especie de humildad intelectual (y estética) para acercarse a Dios, que hay que purgarse la imaginación de grandezas … imaginadas. Por cierto, ya sé que la concepción tomista no rebaja a Dios al «limitarlo» por la exigencia de un Bien que no depende de su arbitrio, puesto que Dios es el mismo Bien. Pero hay en el medio un largo camino, y cuando hay hambre de absoluto y de trascendencia, aceptar esas «limitaciones» no de deja de ser una especie de prueba ascética. En ese sentido, sólo en ese sentido, entiendo que gritar con fervor y entusiasmo que «Dios (o Alá) es grande!», implicando que Dios está por encima de todo, del bien, de la razón, de la belleza… es una especie de embriaguez que el cristianismo no favorece; o mejor, dicho, es una embriaguez para la cual sólo la mística -que es decir: el amor- tiene canilla libre. Para el común: templanza.

    Templanza que se aplica al plano intelectual, al moral y también al estético: recuerdo también -o creo recordar- una de Dolina, cuando comentaba una de las conocidas aporías sobre la omnipotencia divina: ¿Puede Dios -todopoderoso, claro está- crear una piedra tan pesada que no pueda levantarla? Algunos responden que no podría, y que esto demuestra el absurdo de un Dios todopoderoso. Otros dicen que no podría, pero que esto no es objeción porque la omnipotencia de Dios no puede extenderse a absurdos lógicos [*]. Yo, decía Dolina (creo recordar yo) prefiero creer que si Dios es todopoderoso también podrá contra la lógica, que podrá crear una piedra tan pesada que no pueda levantarla, y que sin embargo podrá levantarla. Qué simpático… Pero, claro, religiosamente hablando, Dolina -pobre querido Dolina- es sólo un poeta; y según parece, esta gente no tiene la templanza fácil.


    [* Y Tomás contestaría algo así, supongo. Como contesta a la cuestión de si Dios puede hacer que un suceso pasado no haya sucedido.]
    # | hernan | 20-septiembre-2006

    Trascendencia y deshelenización

    Relataba P. G. Wodehouse en Cocktail Time el alborozo de unos editores al enterarse de que un obispo inglés había protestado contra una de sus novelas.
    Todo editor norteamericano guarda la esperanza de que, si es bueno y lleva una vida meritoria, sus libros serán prohibidos en Boston; de igual modo, todo editor inglés reza para que sus novelas sean denunciadas públicamente por un obispo. No disponemos de estadísticas al respecto, pero las autoridades competentes estiman que un buen obispo, despotricando desde el púlpito con el timbre y volumen apropiado de voz, puede provocar un aumento en las ventas de entre diez y quince mil ejemplares.
    Parecidamente, uno podría tener la melancólica esperanza de que el escándalo pueda contribuir a que alguna persona de buena voluntad (algún periodista, incluso; extremando la nota: algún blogger) lea y conozca algo del pensamiento de Ratzinger (no me acostumbro todavía) Benedicto XVI. Aunque, claro, también está lo que decíamos ayer, sobre la necesidad de confiar en el que dice algo para poder aprender algo de él…
    Aparte de todo esto, y aparte del hecho diplomático, el contenido del mentado discurso es apasionante; para mí al menos. (No sólo para mí; ver por ejemplo la serie de posts en Compostela). Anoto algunas puntas.

  • Dios como Logos: en qué sentido eso puede -o debe- ser interpretado como «razón», y en qué sentido la razón humana tiene una analogía fundamental con Dios. Cuestiones bien chocantes y candentes; tesis de cuño tomista, creo, que pueden sonar demasiado intelectualistas o racionalistas a muchos; de hecho el papa cita en tono crítico el voluntarismo de Scoto…

  • El helenismo -y la deshelenización propugnada por tantos teólogos liberales/progresistas: Es sabido que el pensamiento griego ha sido un ingrediente importante en la elaboración inicial de la fe cristiana (ya desde el evangelio: la misma alusión al Logos). ¿Debemos suponer que eso es una circunstancia inesencial -una mera coyuntura cultural-, de la que, llegado el caso y según los nuevos escenarios culturales, el cristianismo podría o debería desembarazarse? El papa, como se ve, se opone -con notable énfasis, a mi ver; y no es la primera vez- a esta idea.

  • Un palo contra cierto laicismo (en sus encarnaciones actuales), que se deriva de lo anterior, en su fundamental incomprensión y estrechez para con el hecho religioso -que posa de amplitud y tolerancia- : «Una razón que es sorda a lo divino y que relega la religión al campo de las subculturas es incapaz de entrar al diálogo con las culturas.»

  • Un palo contra ciertos tradicionalismos —y que la mayoría de los tradicionalistas, previsiblemente, saltearán con desdén: «…nada que ver con poner el reloj en el tiempo anterior al Iluminismo y rechazar las perspectivas de la era moderna. Los aspectos positivos de la modernidad deben ser conocidos sin reserva…»

  • La trascendencia de Dios. ¿En qué sentido Dios trasciende todo, es infinito, no está limitado o determinado por nada? ¿Está por encima de la razón, de la lógica, está más allá del bien (y del mal)?

    Continuará…

    PS: La traducción es de Aciprensa, puede ser objetable; pero no parece haber una versión oficial. Sí en italiano y en inglés. Entre varias erratas obvias: donde dice «En contraste con el así llamado intelectualismo agustiniano y tomista que inició con Duns Scoto una impostación voluntarística» debería decir «en contraste… , se inició con Duns Scoto un voluntarismo».
  • # | hernan | 19-septiembre-2006

    Ghibli: links

    Algunos links sueltos sobre estudio Ghibli:

    En Buta Connection agregaron una sección dedicada a Heidi.

    Un sitio dedicado a Totoro, en Finlandia.

    Un fragmento de Totoro en youtube: la escena nocturna. Ese momento en que las niñas se levantan de la cama, descalzas y en piyama, y salen afuera, a la luz de la luna, es uno de los «momentos Miyazaki» más entrañables para mí.

    Uno más -de lo mucho que hay- en youtube: de «Whisper of the heart», el canto improvisado de Country Road, mechado con otras escenas de la película.

    Y los primeros 6 minutos de Nausicaa.
    # | hernan | 19-septiembre-2006

    Docentes autorizados

    De los borradores de Simone Weil en Londres (1943):
    Los sofismas griegos que muestran la imposibilidad de aprender encierran una verdad profunda.
    Comprendemos poco y mal. Necesitamos ser enseñados por aquellos que comprenden más y mejor que nosotros.
    Por ejemplo, Cristo.
    Pero, por lo mismo que no comprendemos casi nada, tampoco los comprendemos a ellos. ¿Cómo reconoceríamos entonces que están en la verdad? ¿Cómo les concederíamos la cantidad de atención que es indispensable conceder de antemano, sin la cual ellos no pueden de ninguna manera comenzar a instruirnos?…
    Es un problema crucial para mí, en múltiples planos —desde la fe para abajo—; y sospecho que Simone lo ha tratado en algún otro lado (si no, difícilmente lo tendría tan presente).
    La confianza que depositamos en el que nos trasmite una verdad… Dice Pieper -si lo entiendo bien- que, en el caso de la fe cristiana, debe ponerse a Dios como el docente último, el maestro digno de confianza -todos los otros son trasmisores intermedios, y que esto es casi la definición de la fe. Pero no estoy seguro de entenderlo bien, y si esto equivale a «creerle a Cristo» (y las relaciones entre «creer en» y «creer a»).
    Copio, de todas maneras, el esbozo de solución -algo sorprendente- que intenta Simone, continuación del texto anterior:
    … Por eso son necesarios los milagros.
    Por eso una disposición providencial liga a veces a la sabiduría sobrenatural ciertos poderes que son raros entre los hombres, pero que sin embargo pueden encontrarse también entre los malos y los mediocres.
    Así, curar los males físicos, leer los pensamientos, etc.
    Pero de todos los milagros de esta especie, el principal es la belleza.
    Siempre que uno reflexiona sobre lo bello, se topa con un muro. Y todo lo que se ha escrito antes es una miseria, una evidente insuficiencia, porque este estudio debe comenzar a partir de Dios.
    Lo bello consiste en una disposición providencial por la que la verdad y la justicia, no reconocidas aún, piden en silencio nuestra atención.
    # | hernan | 18-septiembre-2006

    Pero sois noche

    …Vuestras lenguas está mudas de la voz que suena de la trompeta de Dios, vosotros no amáis, como las estrellas, la santa racionalidad que sostiene el círculo de la revolución circular. La trompeta de Dios es la justicia de Dios, sobre la que vosotros deberíais reflexionar a menudo con sumo cuidado; [deberíais] cumplirla en la regla instituida y en la obediencia, con santa discreción, y deberíais presentársela y repetírsela a los pueblos en los tiempos que sea conveniente, sin intimidarles en exceso.
    Pero no lo hacéis así, porque os obstináis en hacer solo vuestra propia voluntad. Por eso vuestras lenguas carecen de luz en el firmamento de la justicia de Dios, como cuando las estrellas no brillan…
    […] ¡cuánta maldad y enemistad hay en eso de que el hombre no quiera volverse hacia el bien, ni por Dios, ni por el hombre, sino que busque honor sin esfuerzos y recompensas eternas sin abstinencia!
    […] Vosotros no tenéis ojos porque vuestras obras no brillan ante los hombres con el fuego del Espiritu Santo, y no les recordáis los buenos ejemplos. Por eso el firmamento de la justicia de Dios carece en vosotros de la luz del Sol, y el aire carece del suave aroma que anima a la virtud.
    […] Si, gracias a la capacidad de razón que Dios os ha dado, reprendiérais en toda verdad a aquellos que han sido puestos bajo vuestra sumisión, éstos no osarían resistirse a la verdad, sino que dirían, tanto como pudieran, que vuestra palabra es verdadera.
    En cambio, toda la sabiduria que habéis buscado en las Escrituras y en el estudio se la ha tragado el pozo de vuestro egoísmo. Como si lo que sabéis, después de haberlo tocado y experimentado, lo sepultárais para colmar vuestros deseos y engordar vuestra came, al igual que el niño que, en su inmadurez, no sabe lo que hace.
    […] deberíais ser día, pero sois noche. Pero seréis o día o noche. Escoged, pues, de qué lado queréis estar.
    De una carta de Hildegarda de Bingen a los clérigos de la catedral de Colonia -escrita a pedido de ellos, alrededor de 1160. «… nos hallamos muy lejos de la blanda e hipócrita veneración hacia lo eclesiástico que reinará, entre otras, en la época clásica, cuando Hildegarda hubiera sido indefectiblemente condenada por falta de respeto hacia los prelados y la jerarquía», dice Regine Pernoud. Blandura que ha llegado a ser recíproca, diría yo.
    # | hernan | 14-septiembre-2006

    Busquen

    No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
    Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.
    Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

    (Mt 6:33)
    Uno lee lo que Jesús dijo, y entiende algo (o cree entender). Puede uno después probar a expresar eso que entendió, sin pretender explicar ni profundizar, sólo decir lo mismo «con nuestras palabras» (¿Qué dijo Jesús en Mt. 6:33? Jesús dijo que ___________ ), y comparar el resultado con el original. Un poco como uno pone a prueba a un traductor, pasando del español al inglés y de nuevo al español.

    Se me ocurre que muchos dirían (o diríamos) algo así: «Jesus dijo que primero debemos preocuparnos por buscar a Dios, antes que la plata -o los bienes terrenales». Y acaso no esté mal. Aunque hay por lo menos una diferencia: Jesús no habló de «buscar a Dios» sino «buscar el reino de Dios» (y su justicia).
    Es lo mismo, dirán. No sé, no sé.
    Y no sé muy bien qué significa «el reino de Dios»… Pero por lo pronto me inquieta un poco descubrir la diferencia; y acaso el hecho de que a uno, espontáneamente, no tienda a emplear la expresión «buscar el reino» para formular lo que Jesús dijo, sea indicio de algún equívoco, potencial al menos. Tal vez la expresión «buscar a Dios» [*] sea algo impertinente acá.

    En el otro rincón… y algo más lejos, habrá seguramente cristianos a los que la expresión «buscar el Reino» (y su justicia!) les resulte, al contrario, más natural (demasiado natural, diría yo). Estos más bien tenderían a olvidarse del Rey, y a volver al punto del cual Jesús se aleja: puesto que hay una manera de concebir el Reino que empuja a una forma de solicitud terrena, a preocuparse en primer lugar por el «qué comeremos» (o «qué comerán»). Tenderían, dije. Empuja, dije.
    Esquematizando un poco: la trampa de la trascendencia sin inmanencia de un lado («buscar a Dios», en el mal sentido de la expresión) y la de la inmanencia por el otro («buscar el Reino», en el mal sentido de la expresión). Buscar el Reino, sí, pero el Reino de Dios, habría que decirles a unos; buscar a Dios, sí, pero visto como Bien, trascendente y también inmanenente… a otros.

    Cada cual sabrá dónde le aprieta el zapato. Por mi parte, y penosos esquematismos aparte, me quedo con la tarea de meditar («guardar en el corazón») aquello de «buscar el Reino».
    Probablemente sea algo tan sencilllo que un niño puede entenderlo. Y probablemente por eso mismo no me resulte tan sencillo entenderlo.


    [* Aun dejando de lado los consabidos reparos de Simone Weil y Bloy contra la noción misma de «buscar a Dios».]
    # | hernan | 14-septiembre-2006

    Conexiones

    Buta Connection es un sitio francés, ya recomendado acá, dedicado al estudio Ghibli. Francia es uno de los países occidentales donde Miyazaki parece tener más fama, con frecuentes ediciones y retrospectivas. No tanta fama, de todas maneras, como para que los de Buta dejen de extrañarse al encontrarse citados en La Croix.
    La Croix es un periódico católico, bastante antiguo. Tan antiguo como para haber merecido algunos comentarios de León Bloy… no muy halagadores, como era de esperar:
    … No concibo iniquidad más completamente abominable que la de los padres agustinos asuncionistas, que han puesto al servicio del embrutecimiento definitivo de la sociedad católica una colosal influencia. En tal sentido La Croix y Le Pélerin, dos éxitos inauditos, han sido dos incomparables piedras de moler bobería. Durante veinte años las almas cristianas fueron sistemáticamente y obsequiosamente aplanadas. Jamás el Demonio había contado con tan amables servidores…

    León Bloy – Mi Diario – 1900
    (Ver también acá)
    No sé ahora, pero en aquel momento, al parecer, era una especie de «cara mediática» del mundo católico… oficial, por decirlo de alguna manera. Y esas caras no suelen ser muy agradables; aunque al menos pueden servir (como puede servir nuestra Página 12) para dejar constancia de la altura intelectual/moral de los partidos (en el sentido más amplio de la palabra) y de las posiciones tomadas, para bien o para mal. Así, como dice la nota de Wikipedia, el diario estuvo del lado «antidreyfusista» durante el dichoso affaire. Aunque sé de algunos católicos de hoy que no considerarían eso una mancha, sino al contrario, hace poco los del diario hicieron un mea culpa.
    Bueno… con todo esto, no deja de ser gracioso notar el apellido del columnista que hoy escribe en La Croix esa nota sobre Miyazaki.

    Vean, ya que estamos, un lindo trailer de Nausicaa
    # | hernan | 13-septiembre-2006

    Hildegarda

    Aquel que todo lo ve dice: «Tienes ojos para ver y para mirar todo a tu alrededor. Allá donde veas suciedad, lávalo y haz reverdecer lo que está árido, y vuelve también sabrosos los aromas que posees». Pues si no tuvieras ojos se te podría disculpar, mas los tienes. ¿Por qué no miras con ellos en torno a ti? Tienes el discurso fácil en tus raciocinios. En efecto, muchas veces juzgas a los otros en cosas en las que tú misma no deseas ser juzgada, y pese a ello a veces dices sabiamente lo que expresas.
    Pon, pues, atención en llevar tu carga y recoge toda buena obra en la bolsa de tu corazón para que no te falten; pues en la vida solitaria que buscas, según dices, no podrías encontrar el reposo, en medio de condiciones nuevas, difíciles, desconocidas para ti, y por tanto mucho peores que aquellas de antes, e incluso más pesadas, como el peso de una piedra. Imita, pues, a la tórtola en castidad y procúrate una viiia escogida, para que puedas mirar a Dios con rostro derecho y puro.
    De una carta de Hildegarda de Bingen a otra abadesa, que fantaseaba con la idea de dejar el monasterio para dedicarse a la vida solitaria.
    Extraído de un libro de Régine Pernoud que estoy leyendo, sobre esta notabilísima monja -escritora, música y médica del siglo XII.
    # | hernan | 12-septiembre-2006

    Cada cual tiene sus penas

    Alguno me ha reprochado que soy demasiado cruel al criticar a ciertas personas. Una falta contra la caridad, en el sentido cristiano de la palabra, me dicen.
    No me extrañaría nada. Si un ángel viniera a ofrecerme una dosis gratuita de alguna virtud teologal, yo elegiría la caridad, sin dudar; y no hablo de preeminencias sino de necesidades mías.

    Y sin embargo, mis faltas contra la caridad las veo más bien por otros lados; más bien no-amor puro y simple (y falta de simpatía y de apertura), que carencia de compasión, o exceso de desprecio, odio o ira.
    Bien; puedo engañarme, claro está.

    En cualquier caso, siempre me han conmovido —y siempre me acompañan— ciertas imágenes que expresan el respeto, la compasión y la admiración que merecen (según Dios parece opinar…) la difícil y extraña suerte de los hombres caídos. Y, afortunadamente, no me cuesta nada aplicársela a cualquiera (¿aquel también? también).
    Pienso sobre todo en esa frase que he encontrado citada en varios blogs yanquis (no tan popular por acá), de atribución incierta [*]:
    «Sé compasivo, recuerda que cada persona que te cruzas está peleando una dura batalla».

    Precisamente.
    Mucho tiempo antes, (joven uno, y no cristiano) había leído la famosa Desiderata; y a pesar de todo (a pesar de su sospechosa celebridad, su sospechosa pretensión de sabiduría fácil y sentenciosa, y su sospechosa exhortación final) me había tocado algo… sobre todo aquello de «escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; ellos también tienen su historia».

    Cada cual tiene su historia. Así lo resumía, para mí. Sentimiento de extrañeza, respeto y admiración… ¿es posible que haya tanta gente, cada cuál con su historia? Sentimiento elemental, vecino al que experimentaba de niño, cuando viajando con mis padres cruzábamos otros autos en la ruta y yo pensaba -con algo de vértigo- que ahí pasaba otra familia, con su propia historia, que me era ajena; gentes que eran tan importantes para sí mismos [**] como nosotros éramos para nosotros mismos; para ellos, el centro del mundo estaba ahí, en ese auto que pasó; que curioso, pensaba —más o menos, informemente— yo.

    Por su lado, el tango dice algo parecido, y que hoy también me acompaña: Cada cual tiene sus penas. Y si le sacamos el acento autoreferencial-egoísta (el tango abunda más en la autocompasión que en la compasión), creo que no es muy diferente a lo otro.

    Y acaso el propio paso de los años vuelva más entrañable este acento en «las penas» —más que en «la historia»—, al tiempo que el sentimiento ante la existencia del prójimo va virando de la admiración a la compasión.

    Cuestión de acentos nomás, o modos de aproximarse a una sola cosa. Digo yo, pensando que nuestra historia es la historia de una batalla; y las penas, nuestras heridas de guerra.


    [* La leí atribuida a un padre de la Iglesia; pero también se la cuelgan a Filón de Alejandría, a Platón y a muchos otros.]


    [** Así lo pensaba entonces, creo; hoy debería decir: «tan importantes para Dios»… pero probablemente falsearía el sentimiento.]
    # | hernan | 11-septiembre-2006