|
martes, 24 febrero 2009
La alegría de ya no ser
La lectora Cristina acota que aunque en su caso el orden fue distinto, en el fondo su secuencia de planes coincide: «mucho "ser" al principio y más "no ser" después». Y aunque mi tonalidad original era más bien resignada, si no descorazonadora, es verdad que también se lo puede ver por el lado optimista, con perdón de la palabra. En cierto sentido (siempre hay un «cierto sentido» que salva las papas) podría ser motivo de alegría esa devaluación de prentensiones; está bueno -en cierto sentido- no «querer ser» mucho. Pero sólo en cierto sentido (en el otro, tenemos la enfermedad mortal: la desesperación) ¿Y en qué sentido? Bueno, por el lado místico es bastante evidente la cosa (empezando por San Juan de la Cruz «no quieras ser nada en nada» y etc). Pero, sin alejarnos tanto del punto, quedándonos en los melancólicos planes de realización personal (goce, santidad o lo que fuera) podríamos trasponer lo que decía Simone Weil, que todo sueño de amor merece romperse -y en el preciso sentido (positivo y activo) en que ella lo decía. Todos nuestros planes merecen frustarse. martes, 10 febrero 2009
Sueltos
• Actualizadas -y terminadas- las audiencias de Benedicto XVI sobre San Pablo.
• Cuatro breves de Ghibli:
• Unos links: Youtube sobre el tango en Finlandia. "Genpets": mascotas genéticas con packaging para la venta; es de mentiritas, pero... Algo sobre canto gregoriano. pH 2.5, un blog humorístico; y los conocidos y siempre divertidos Podeti y Photoshop disasters. • Una cita del blog del padre Fortea:
... os sorprenderíais la cantidad de gente joven que le da por predicar a los curas. Normalmente estos celosos trabajadores son conversos desde hace poco, a los que les da por practicar con lo que tienen más cerca. Suelen ser gente joven y muy, pero que muy tradicionales. Yo me considero un cura tradicional, pero siempre hay alguien que te hace parecer de extrema izquierda. Ojalá que el celo de estos celosos inquisidores amateurs aplicaran ese entusiasmo a ellos mismos. Normalmente suelen comenzar con «yo soy un pecador, pero». Y después de ese pero ya no hay piedad.
• Y un par de nuevos
estereogramas (¿todavía con
esas cosas? y bue...). El primero con temática religiosa... aunque la estética
dudosamente lo sea; probando nuevas técnicas, acá el motivo es visible de entrada,
aun para los que no captan el efecto tridimensional; en la mayoría de los otros casos,
es oculto (motivo religioso oculto en una imagen... podría ser pasto para los que
buscan mensajes satánicos en los discos pasados al revés, ahora que lo pienso...). viernes, 6 febrero 2009
Ni Einstein
— Eve, no le hagas mucho caso a Margo, aun si yo lo hago.
El diálogo es de la película All about Eve (1950; impresionante Bette Davis), que vi estos días. — Tiene que haber un motivo, algo que he hecho sin darme cuenta. — El motivo es la misma Margo. No intentes entenderlo. Ni Einstein podría.
Como dije, he visto poco cine, recién ahora me estoy poniendo a tiro, en el disfrute y el aprecio.
Creo que es porque ahora puedo parar el reproductor, volver atrás... y acaso entrar
a imdb.com a consultar dudas. Así, puedo sentirme relativamente a mis anchas,
más o menos como al leer una novela.
Antes, en cambio, en el cine o la TV, sentía
que me perdía demasiado de la trama, que no hacía pie. Y ¿qué es eso? ¿Cuál sería la virtud que se opone a ese defecto? Una especie de perspicacia, digamos, o inteligencia práctica, aplicada específicamente a captar y entender a los seres humanos y sus actos (concretos, no abstractos; el prójimo, no uno mismo). Y también —puesto que no se trata sólo de cine— de saber reaccionar, de moverse en el mundo de los hombres. Humano soy... y todo lo humano me es ajeno.
¿Exagero? Sí; pero no mucho. Me dirán que no es ninguna novedad la existencia de distintos tipos de inteligencia, y que no tienen por qué ir juntas. Me dirán que, justamente, al contrario, es un tópico el del científico abstraído, muy capo en lo suyo pero torpe e ignorante en la sociedad de los hombres. Está bien. Pero hay varios temitas que quedan sin cerrar.
Aquello será un tópico, pero no parece ser una evidencia. ¿Es claro para todos que «ser un gran científico»
no lo mismo que «ser un sabio»? Lo dudo.
Aquella referencia a Einstein es un botón de muestra (el medio siglo pasado no hace gran diferencia). ¿Por qué cuernos el tipo que ideó la teoría de la relatividad va a estar especialmente capacitado para entender el disgusto de Margo? (o para ejercer la presidencia de Israel, si no recuerdo mal). Quizás parezca que con esto estamos cayendo con el pragmatismo ramplón del alumno de secundaria que pregunta «¿Y eso para qué sirve en la vida práctica?» cuando intentan enseñarle matemáticas o latín. Pero esa «vida práctica» en la que piensa el adolescente no tiene mucho que ver con lo anterior; y, para el caso, para ser más sabios en la vida, estudiar física cuántica me parece más útil que ... no sé, lo que pueda proponer ese adolescente como materia de estudio. Aunque más no fuera más que por aprendizaje de disciplina.
Tampoco se trata acá de oponer ciencias duras a ciencias humanas. A éstas también les cae el sayo. Incluso a la filosofía. jueves, 5 febrero 2009
El plan D
El plan A era: Ser feliz.El plan B: Ser sabio. El plan C: Ser santo. Y el plan D: Ser útil. Ya iremos pensando, cuando lo creamos necesario, el plan E. Probablemente: ser inofensivo (no hacer daño, ni siquiera a un perro, al decir de Castellani.) lunes, 2 febrero 2009
|
Contacto:
Fotos del apocalipsis Buscar en blog anterior: [+] |
|