Suma teológica - Parte II-IIae - Cuestión 149
La sobriedad
Pasamos ahora a estudiar la sobriedad y su vicio opuesto: la embriaguez (q.150).

Sobre la sobriedad se plantean cuatro preguntas:

  1. ¿Cuál es su materia propia?
  2. ¿Es una virtud especial?
  3. ¿Es lícito el uso del vino?
  4. ¿A quiénes conviene, principalmente, ser sobrios?
Artículo 1: ¿Es la bebida el objeto de la sobriedad? lat
Objeciones por las que parece que no es la bebida el objeto de la sobriedad.
1. Dice Rom 12,3: No saber por encima de lo que conviene saber, sino saber con sobriedad. Por tanto, la sobriedad se ocupa de la sabiduría, y no sólo de la bebida.
2. En Sab 8,7 se dice, de la sabiduría de Dios, que enseña la sobriedad, la justicia y la virtud, tomando la sobriedad como templanza. Pero la templanza no se ocupa sólo de la bebida, sino del alimento y de los placeres venéreos. Luego la sobriedad no tiene como único objeto la bebida.
3. La palabra sobriedad parece haber sido tomada de observar la medida. Ahora bien: debemos guardar una cierta medida en todo lo referente a nosotros. Por eso se dice en Tit 2,12: Vivarnos sobria, justa y piadosamente. Y la Glosa comenta: Sobriamente, en nosotros. Y 1 Tim 2,9 dice: Las mujeres, en hábito honesto, adornándose con recato y sobriedad. Por eso parece que la sobriedad se refiere no sólo al interior, sino a las cosas referentes al ornato exterior. Luego la bebida no es el objeto propio de la sobriedad.
Contra esto: está Eclo 31,32: El vino fortalece si se bebe con sobriedad.
Respondo: Las virtudes que reciben el nombre de una cualidad general a toda virtud reclaman para sí, de un modo específico, aquella materia en la que es sumamente difícil y útil conservar su condición. Así, la fortaleza reclama los peligros de muerte y la templanza los deleites del tacto. Ahora bien: la palabra sobriedad se deriva de medida. Al decir que alguien es sobrio indicamos que guarda una medida. Por eso la sobriedad se apropia, de un modo específico, una materia en la cual es sumamente laudable el observar una medida, cual es la bebida alcohólica. En efecto, el uso de la bebida con moderación es muy saludable, mientras que el exceso en ella hace mucho daño, porque impide el uso de la razón más incluso que el exceso en la comida. Por eso leemos en Eclo 31,37-38: Alegría del corazón y bienestar del alma es el vino tomado con sobriedad; dolor de cabeza, amargura e ignominia es el vino bebido con exceso. Por ello, la sobriedad se ocupa especialmente de la bebida, no de cualquier bebida, sino de la que, por sus cualidades espiritosas, puede trastornar la cabeza, como son el vino y todas las demás bebidas inebriantes. En cambio, si tomamos la sobriedad en sentido genérico, puede aplicarse a cualquier materia, exactamente igual que dijimos antes sobre la fortaleza y la templanza (q.123 a.2; q.141 a.2).
A las objeciones:
1. De igual modo que decimos que el vino material embriaga el cuerpo, así también, en sentido metafórico, se dice que la sabiduría es una bebida embriagadora porque atrae al alma con su deleite, según leemos en el salmo 22,5: ¡Qué bella es mi copa embriagadora! Y por eso se habla, por paralelismo, de una cierta sobriedad en la contemplación de la sabiduría.
2. Todo lo relativo a la sobriedad es necesario para la vida presente, y su exceso es malo. Por eso conviene observar una cierta medida en todos los órdenes, lo cual es misión de la sobriedad. De ahí que, bajo el nombre de sobriedad, se designe a la templanza. Pero un pequeño exceso en la bebida es más perjudicial que en otras materias, y por ello la sobriedad se ocupa especialmente de la bebida.
3. Aunque se requiere una cierta medida en todos los órdenes, no siempre se llama sobriedad, sino sólo en aquellas materias en las que la medida es necesaria.
Artículo 2: ¿Es la sobriedad, en sí misma, una virtud especial? lat
Objeciones por las que parece que la sobriedad no es, en sí misma, una virtud especial.
1. La abstinencia se ocupa de la comida y la bebida. Pero no hay una virtud específica que se ocupe de la comida. Luego tampoco es una virtud específica la sobriedad, que se ocupa de la bebida.
2. La abstinencia y la gula tienen por objeto los deleites del tacto en cuanto sensación de alimento. Ahora bien: ambas, comida y bebida, son alimento, puesto que el animal necesita alimento seco y húmedo. Luego la sobriedad, que se ocupa de la bebida, no es una virtud específica.
3. Así como en el orden de la nutrición distinguimos entre comida y bebida, así también existen distintas clases de comida y de bebida. Por ello, si la sobriedad fuera por sí misma una virtud específica, parece que sería necesaria la existencia de una virtud específica para cualquier diferencia de bebida o comida, lo cual no puede admitirse. Por tanto, parece que la sobriedad no es una virtud específica.
Contra esto: está el hecho de que Macrobio dice que la sobriedad es una parte especial de la templanza.
Respondo: Como ya dijimos (q.146 a.2; q.123 a.12; q.136 a.1; q.141 a.3), es propio de toda virtud moral conservar el bien racional contra los obstáculos que pueden impedirlo. Por eso, dondequiera que exista un especial impedimento para la razón, conviene que exista una virtud específica que lo supere. Ahora bien: el uso de la bebida inebriante puede impedir el uso de la razón de un modo especial en cuanto con su fumosidad perturba al cerebro. De ahí que se requiera una virtud específica que quite ese impedimento, y tal virtud es la sobriedad.
A las objeciones:
1. Tanto la comida como la bebida pueden impedir el bien de la razón, atrayéndola mediante el placer inmoderado, y para evitarlo está la abstinencia. Pero la bebida alcohólica lo hace de un modo especial, como dijimos (In corp.). Por eso requiere una virtud especial.
2. La virtud de la abstinencia no se ocupa de la comida y bebida en cuanto que alimentan, sino en cuanto que pueden impedir el uso de la razón. Por eso no es preciso establecer una virtud especial que se ocupe de ellas en cuanto elementos nutritivos.
3. Todas las bebidas alcohólicas impiden el recto uso de la razón de igual modo. De ahí que esa diversidad de bebidas sea materia accidental para la virtud, y no se originen diversas virtudes por esta diversidad de bebidas. Este argumento vale también para la diversidad de manjares.
Artículo 3: ¿Es totalmente ilícito el uso del vino? lat
Objeciones por las que parece que el uso del vino es totalmente ilícito.
1. Nadie puede estar en gracia sin la sabiduría, pues en Sab 7,28 se dice: Dios a nadie ama sino al que mora con la sabiduría. Y más adelante (9,19) dice: Mediante la sabiduría fueron salvos todos los que te agradaron desde el principio. Ahora bien: el uso del vino impide la sabiduría, ya que dice Ecl 2,3: Me propuse apartar mi carne del vino, mientras daba mi mente a la sabiduría. Luego es siempre ilícito beber vino.
2. El Apóstol dice en Rom 14,21: Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece, o se escandalice, o flaquee. Pero dejar de practicar el bien de la virtud y escandalizar a los hermanos son vicios. Luego el uso del vino es ilícito.
3. Dice San Jerónimo: El vino y la carne fueron permitidos tras el diluvio; pero Cristo vino al fin de los tiempos y restituyó las cosas a su estado primitivo. Luego parece que, bajo la ley cristiana, es ilícito el uso del vino.
Contra esto: está lo que dice el Apóstol en 1 Tim 5,23: No bebas agua sola, sino mezcla un poco de vino por el mal de estómago y tus frecuentes enfermedades. Y Eclo 31,36 dice: Alegria del corazón y bienestar del alma es el vino bebido con moderación.
Respondo: Ningún manjar ni bebida son ilícitos por sí mismos, ya que el Señor dice en Mt 15,11: Nada de lo que entra por la boca mancha al hombre. Luego el beber vino, en sí mismo, no es ilícito. Ahora bien: puede hacerse ilícito accidentalmente, bien sea por la disposición de quien lo bebe, que resulta fácilmente afectado por él, o bien porque ha hecho voto de no beberlo, o por el modo de beberlo, si se excede en la cantidad. También podría resultar malo el beberlo cuando sirve de escándalo a otros.
A las objeciones:
1. Hay un doble modo de poseer la sabiduría. En primer lugar, de un modo amplio, en cuanto suficiente para salvarse. En este sentido no es necesario, para poseerla, abstenerse totalmente del vino, sino del uso inmoderado del mismo. En segundo lugar, para alcanzar un cierto grado de perfección. En este sentido, algunos deben abstenerse del vino totalmente para poseer la sabiduría de un modo perfecto, según el modo de ser de algunas personas y lugares.
2. El Apóstol no dice que sea bueno, sin más, abstenerse del vino, sino en el caso de que alguien se escandalice.
3. Cristo quiere apartarnos de algunas cosas como totalmente ilícitas y de otras en cuanto que impiden la perfección. En este sentido aparta a algunos del vino para que se dediquen a la perfección, al igual que los aparta de las riquezas y de otras cosas semejantes.
Artículo 4: ¿Es más necesaria la sobriedad en las personas mayores? lat
Objeciones por las que parece que la sobriedad se requiere de un modo especial en las personas mayores.
1. La ancianidad da al hombre cierta preeminencia, de ahí que se deba a los ancianos honor y reverencia, según leemos en Lev 19,32: Alzate ante una cabeza blanca y honra la persona del anciano. Ahora bien: el Apóstol dice que hay que exhortar a los ancianos, de modo especial, a que sean sobrios, según nos dice en Tit 2,2: Los ancianos, que sean sobrios. Luego la sobriedad es especialmente necesaria en las personas más eminentes.
2. El obispo ocupa el grado más preeminente en la Iglesia. Pero el Apóstol les recomienda la sobriedad en 1 Tim 3,2: Conviene que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente... Luego la sobriedad es exigida, de un modo especial, a las personas más importantes.
3. La sobriedad lleva consigo el abstenerse del vino. Pero el vino se prohibe a los reyes, que ocupan el lugar principal en la escala social, y se permite a quienes se hallan en estado de abatimiento, según dice Prov 31,4: No des vino a los reyes. Y más adelante: Dad sidra a los que están tristes y vino a los que están abatidos. Por tanto, es necesaria la sobriedad en las personas más importantes.
Contra esto: está lo que dice el Apóstol en 1 Tim 3,11: También las mujeres deben ser honorables, sobrias... Y Tit 2,6 dice: Asimismo, a los jóvenes exhórtalos a ser sobrios.
Respondo: Toda virtud es un hábito con una doble relación: por una parte, a los vicios contrarios, excluyéndolos, y a las concupiscencias, frenándolas; por otra, al fin al que conduce. Así, pues, una virtud puede ser necesaria en una persona por un doble motivo. Primero, porque siente una inclinación mayor hacia las concupiscencias, la cual ha de ser frenada por la virtud, y hacia los vicios que son suprimidos por ella. En este sentido, la sobriedad es sumamente necesaria en los jóvenes y en las mujeres: en los primeros se da un mayor deseo del deleite, debido al ardor de su edad, y en las segundas no hay suficiente vigor mental para resistir a la concupiscencia. Por eso, según Máximo Valerio, las mujeres romanas no bebían vino.

En segundo lugar, la sobriedad es más necesaria en algunas personas para realizar sus propias acciones. El vino, por su parte, si se toma sin moderación, impide el funcionamiento de la razón. Por eso se recomienda la sobriedad, de un modo especial, a los ancianos, cuya inteligencia conviene que esté despierta para enseñar a los demás; a los obispos y demás miembros de la Iglesia, que deben realizar su labor espiritual con una mente devota, y a los reyes, que deben gobernar a su pueblo sabiamente.

A las objeciones: es evidente por lo expuesto.