El sentido de las proporciones
—Yo no te culpo de nada. En su voz había un cansacio infinito. Kitty comenzaba a impacientarse. ¿Por qué no podría él darse cuenta de lo que, súbitamente, tan claro se había hecho para ella? ¿Por qué no comprendería que, al lado de todos los terrores de la muerte bajo cuya sombra vivían, al lado…
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