Ni medio ni justo
Si vemos que un prójimo se porta mal, encima de la tristeza natural nos cae el dilema de decirle algo, o no. Por un lado: la obligación de la corrección fraterna, el deseo de que la persona querida esté en la buena senda, y el temor de que nuestro silencio (el que calla, otorga) sea…
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