No agradezca, que no hay de qué
Esto de tener una dirección de mail tan natural en Gmail, es una ventaja; pero a veces también —con semejante apellido— es un incordio. Recibo montones de mails equivocados (no hablemos de spam), con presupuestos laborales, powerpoints sentimentales, combinaciones bursátiles e informaciones (a veces bastante confidenciales) destinadas al señor Horacio González de Chile, o Humberto…
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