No os acomodéis al mundo
Misa de domingo. El cura, cerca del final, pide colaboradores para cantar, pues el coro «precisa ayuda, desesperadamente«. El coro, en realidad, no era ni mejor ni peor que la media. Pero sonó gracioso (para mí, supongo que no tanto para los del coro). Si no es uno de esos conocidos bloopers parroquiales, le pasa…
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