Salvados, ironías aparte
Es domingo de Pascua. Atiende el teléfono y, con tono irónico que fija posiciones (él conoce la mía, debo suponer), me dice : «Veamos… ¿qué había que decir hoy?… Ah. Felices Pascuas. ¿No?». «… Felices Pascuas», es todo lo que atino a contestar. Y como si lo anterior no hubiera dejado las cosas suficientemente claras,…
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