Entonces le dijo uno del auditorio: "Maestro, di a mi hermano que me de la parte que me toca de la herencia". Mas El le respondió: "Oh hombre, ¿quién me ha constituído a mí juez o repartidor entre vosotros?" Y les dijo: "Estad alerta, y guardaos de toda avaricia; que no depende la vida del hombre de la abundancia de bienes que posee". (vv. 13-15)
San Ambrosio
Todo lo que precede nos enseña a sufrir por confesar al Señor, o por el menosprecio de la muerte, o por la esperanza del premio, o por la amenaza del castigo eterno, del que nunca se obtiene el perdón. Y como la avaricia suele tentar con frecuencia la virtud, nos da un precepto y un ejemplo para combatir esta pasión; por eso cuando dice: "Entonces le dijo uno del pueblo: Maestro, di a mi hermano que me dé la parte que me toca de la herencia".
Teófil
Como estos dos hermanos disputaban sobre la partición de la herencia del padre, era de suponer que el uno quisiera engañar al otro. El Señor, pues, enseñándonos que no debemos inclinarnos hacia las cosas terrenas, rechaza a aquel que le llama para la división de la herencia. Por esto sigue: "Mas le respondió: Oh hombre, ¿quién me ha constituido a mí juez o repartidor entre vosotros?".
Beda
Aquel que quiere molestar con la partición de la tierra al Maestro -que recomienda la alegría de la paz celestial-, merece con razón que se le llame hombre; como dice San Pablo ( 1Cor 3,3): "Puesto que hay entre vosotros celos y cuestión ¿no sois hombres?".
San Cirilo, in Cat. graec. Patr
El Hijo de Dios, cuando se hizo hombre semejante a nosotros, fue constituido por Dios Padre, Rey y Príncipe sobre su santo monte de Sión, anunciando la ley divina.
San Ambrosio
Por esta causa prescinde de lo terreno Aquel que había descendido por las cosas divinas. No quiere ser juez de los pleitos, ni árbitro de las facultades, siendo juez de los vivos y de los muertos y el árbitro de los méritos. Por esto hay que considerar no lo que pides sino de quién lo pides; además procura no llamar hacia cosas de menor importancia la atención del que se ocupa de otras más interesantes 1. Por esta causa es rechazado con razón aquel hermano que procuraba ocupar al Dispensador de las gracias celestiales en las cosas corruptibles, cuando entre hermanos no debe ser el juez, sino el cariño, el que medie en la partición del patrimonio. Y los hombres han de mirar más al patrimonio de la inmortalidad que al de las riquezas.
Beda
Con motivo de habérsele presentado este necio pretendiente, exhortó contra la peste de la avaricia a las turbas y a sus discípulos, con sus preceptos y ejemplos; por lo cual prosigue: "Y les dijo: Estad alerta y guardaos de toda avaricia". Dice, pues, de toda avaricia, porque algunas cosas parecen hacerse con sencillez, pero la conciencia discierne la intención con que se hacen.
San Cirilo, ubi sup
De toda avaricia, esto es, de la grande y de la pequeña, porque la avaricia es inútil, como dice el Señor por medio de Amós ( Am 5,11): "Edificaréis casas magníficas, y no habitaréis en ellas"; y en otro lugar ( Is 5,10): "Diez obradas de viña llenarán un lagar pequeño, y treinta modios de simiente darán tres modios". Y hace ver también de otro modo que es inútil, diciendo: "Que la vida de cada uno no está en la abundancia de las cosas".
Teófil
Esto dice el Señor para confundir la intención de los avaros que se empeñan en amontonar riquezas como si hubieran de vivir siempre. ¿Pero acaso te harán vivir más tiempo las riquezas? ¿Por qué sufres entonces un trabajo cierto por un descanso incierto? Porque es dudoso si llegarás a la vejez, para la que tanto atesoras.
Notas
1. "La petición cristiana está centrada en el deseo y en la búsqueda de Reino que viene, conforme a las enseñanzas de Jesús. Hay una jerarquía en las peticiones: primero el Reino, a continuación lo que es necesario para acogerlo y para cooperar a su venida (...) Al orar, todo bautizado trabaja en la Venida del Reino. Cuando se participa así en el amor salvador de Dios, se comprende que toda necesidad pueda convertirse en objeto de petición" Catecismo de la Iglesia Católica, 2632-2633.