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jueves, 22 julio 2010
Derroteros católicos - 1
Otra derrota más, dicen. Estamos en el horno, dicen. El resto fiel, nosotros, somos poquitos, somos insignificantes, y del otro lado... ah, del otro lado... traigan las tintas más negras que tengan, y sigamos dibujando los planos de la batalla, la batalla que sólo vemos los que sabemos de qué va la cosa: la cristiandad aplastada por un mundo cada vez más agresivo e insolente; y exhibamos en nuestros blogs nuestras perspicacias y enumeremos las miserias de nuestros obispos y de los católicos tibios o progres o infieles o todo junto... Ay, cómo sufrimos, los católicos dendeveras, cómo sufrimos...
Bueno... Por mi parte, si me preguntan... (no, no me preguntan, pero para algo tengo un blog... ) diría que, sí, me parece lamentable que se haya legalizado el matrimonio homosexual en Argentina. Me dio tristeza, sí. Me pareció lamentable todo lo que lo rodeó en los días cercanos (sin hablar de cosas menos cercanas en el tiempo y el espacio, también lamentables y que también colaboraron). Me pareció lamentable, sí, la prédica progresista, esa mezcla repulsiva de slogans imbéciles para la tropa y de arrogancia de intelectuales desarraigados, y me apenó ver a amigos inteligentes y de buena voluntad subidos a ese tren. Me pareció lamentable también, cómo no, el desempeño del otro lado, aun visto en términos militantes: la apropiación de slogans no menos imbéciles, la falta de inteligencia y aun de caridad, el merchandising tribal, el ardor mal sublimado y la mala conciencia a la hora de exponer (incluso de puertas adentro) nuestras razones. Las dos militancias (y no me excluyo) me han parecido lamentables. Pero, qué quieren que les diga: más lamentable que todo eso, y menos perdonable, me ha parecido el lamento católico. El martes de la semana pasada, en una librería de Congreso, de paso hacia a la marcha, compré “Las pequeñas virtudes”, librito de ensayos de Natalia Ginzburg; lo leí el día siguiente, tomando examen y mientras el senado debatía... Tenía buenas recomendaciones, del libro y de la autora. Y, en verdad, está muy bien.Uno de los relatos recorre las etapas de la vida, en presente y primer persona del plural; sobre la adolescencia:
... Ahora todo lo que nos importa no sucede entre las paredes de nuestra casa, sino fuera, en la calle y en la escuela: sentimos que no podemos ser felices si los chicos nos han despreciado un poco. Haríamos cualquier cosa con tal de salvarnos de ese desprecio; hacemos cualquier cosa [...] Nos parece que nuestra timidez es el mayor obstáculo para conseguir la simpatía y la aprobación general. Y tenemos hambre y sed de esa simpatía. [...] Y también nos resentimos con los adultos de nuestra casa a causa del desprecio de nuestros compañeros. Nos parece que ese desprecio se dirige no sólo a nuestra persona sino a toda nuestra familia, a nuestra condición social, a los muebles y a los adornos de nuestra casa, a las maneras y las costumbres de nuestros padres.
Y algunos años más tarde...
...somos verdaderamente adultos, pensamos; y nos asombramos de que ser adulto sea esto y no todo lo que habíamos creído de niños, la seguridad en sí mismo y una serena posesión sobre las cosas de la tierra. Somos adultos porque tenemos a nuestras espaldas la muda presencia de las personas muertas, a las que pedimos su juicio sobre nuestro comportamiento actual, a las que pedimos perdón por las ofensas pasadas. Querríamos arrancar de nuestro pasado tantas palabras crueles que hemos dicho, tantos gestos crueles que hemos hecho cuando temíamos la muerte pero no sabíamos que era irreparable. Somos adultos por todas las respuestas mudas, por todo el mudo perdón de los muertos que llevamos dentro de nosotros. Somos adultos por aquel breve momento que un día nos tocó vivir, cuando miramos como por última vez todas las cosas de la tierra y renunciamos a poseerlas, las restituimos a la voluntad de Dios. Y de pronto las cosas se nos han aparecido en su justo lugar bajo el cielo, y también los seres humanos, y nosotros mismos, en suspenso, mirando desde el único lugar justo que nos es dado. Seres humanos, cosas memorias, todo se nos ha aparecido en su justo lugar bajo el cielo. En ese breve momento hemos encontrado un equilibrio en nuestra vida oscilante; y nos parecee que podremos encontrar siempre ese momento secreto, buscar en él las palabras para el propio oficio, nuestras palabras para el prójimo. Mirar al prójimo con una mirada siempre adecuada y libre, no con la mirada temerosa o despreciativa del que, en presencia de su prójimo, siempre está preguntándose si será su amo o su siervo.[...]
¿Y esto que tiene que ver? No mucho, quizás algo. Si es así, quizás lo veamos otro día. Y si no, no importa.
Con asombro descubrimos que, ya adultos, no hemos perdido nuestra antigua timidez frente al prójimo.... Pero no nos importa; nos parece que hemos conquistado el derecho a ser tímidos. Somos tímidos sin timidez, audazmente tímidos. Tímidamente buscamos en nosotros las palabras adecuadas [...] Pero no es cierto que podamos volver siempre a ese momento secreto, muchas veces los nuestros son falsos retornos: encendemos con una luz falsa nuestros ojos, simulamos diligencia y calidez ante el prójimo, y en realidad estamos de nuevo contraídos, encogidos y helados en la oscuridad de nuestro corazón. Las relaciones humanas deben descubrirse y reinventarse todos los días. Debemos recordar siempre que toda clase de encuentro con el prójimo es una acción humana y, por lo tanto, es siempre mal o bien, verdad o mentira, caridad o pecado. Y ahora somos tan adultos que nuestros hijos adolescentes empiezan a mirarnos con ojos de piedra. Sufrimos por ello; aunque sabemos bien qué es esa mirada, aunque recordamos bien que tuvimos una mirada idéntica. Sufrimos por ello, y nos lamentamos, susurramos preguntas recelosas, aunque sepamos demasiado bien cómo se desarrolla la larga cadena de las relaciones humanas, todo el largo camino que nos toca recorrer para llegar a tener un poco de misericordia. [El título viene de aquello que citamos de Randle en la biografía de Castellani, sobre los «peritos en derrotas». El modesto juego de la palabras (suyo) tiene una base etimológica, la pueden leer acá.] viernes, 16 julio 2010
En el aire tibio hay olor a menta
Por aquí no está muy tibio el aire que digamos. Pero se
trata de la letra de una canción serrana que escuché recién,
por la radio, en la voz de Nelly Omar. Parece que era parte del repertorio de Agustín Magaldi.
Mama, llevame p'al pueblo
Acá va
una versión por Soledad Villamil, para «Glorias Porteñas»:
(Argentina, 1934) Letra de Pedro Noda y Alfredo Loruso Música de Agustín Magaldi Mama, ¿sabís una cosa? otra vez el huerto se vistió de rosas. Mama... ¿vos no ti dais cuenta que en el aire tibio hay olor a menta? Mama, asomate ajuera, y decime luego si es la primavera... Y bueno, che, mama... ¡le tengo una rabia a la primavera borracha de sol! Ya tengo veinte años, y naides me mira, metida en el hueco de un rancho de horcón. Llevame pa'l pueblo, que la gente sepa cómo es la Ramira del Carabajal. Que vean mi pelo, mi cara, mi cuello, que toquen, lo mesmo que Santo Tomás. Mama, ¿sabís una cosa?... Llevame pa'l pueblo, que siento en la sangre subir como fiebre por culpa'el calor. Total, ¿qué te cuesta?, caballos tenemos, y de un galopito nos vamos las dos. Llevame pa'l pueblo, comprame una barra grandota de rouge, con diez de rimmel. Pintame la trompa, los ojos, las uñas, poneme bonita para merecer. Mama, ¿sabís una cosa?... Magaldi y Nelly Omar cantan ...con diez de rimmel, te juro mi mama, pintarme la trompa, los ojos, las uñas, para merecer. (o "pintame"?... yo escucho clarito "pintarme"). Esto no cierra mucho, y seguramente por eso Soledad Villamil lo retocó; tal vez nos estemos perdiendo algo. Quizás algún músico al oirla habrá advertido, dentro de la simpleza, una pequeña curiosidad, que yo sólo noté al agarrar la guitarra: la tonalidad cambia, de una parte a otra, al subdominante (ejemplo, en la de Villamil, está en DO mayor pero la segunda estrofa en FA). No es muy frecuente en la música popular argentina, que yo sepa (sí es común, sobre todo en el tango modular al relativo mayor-menor o cambiar el modo mayor-menor). jueves, 8 julio 2010
No llegar solos
... si cada uno de vosotros, según sus posibilidades y en la medida en que ha recibido del cielo la inspiración, saca a su prójimo del mal, cuida de conducirlo al bien, si recuerda al extraviado el Reino o el castigo que le esperan en la eternidad, evidentemente que es un mensajero de las palabras santas de Jesús. Y que nadie venga diciendo: Soy incapaz de instruir a los otros, de exhortarles. Por lo menos debéis hacer lo que podáis, a fin de que un día no se os pida cuenta del talento recibido y mal guardado. Porque si el que prefirió guardar su talento antes que hacerlo trabajar no recibió más de un talento, ése tampoco. (Mt 25,14s)...
De una homilía de San Gregorio (540-604) - vía comentarios al evangelio del día.
Procurad que los otros os acompañen; que sean vuestros compañeros en el camino que conduce a Dios. Cuando, yendo por la plaza o los baños públicos, encontréis a uno desocupado, invitadle a acompañaros. Porque vuestras mismas acciones cotidianas sirven para uniros a los otros. ¿Vais a Dios? Procurad no llegar solos. Que aquel que en su corazón ha escuchado ya la llamada divina saque de ella una palabra de aliento para su prójimo. jueves, 1 julio 2010
Sueltos
Impresionante la serie de reseñas que ha hecho (y sigue) Bienvenidos a la fiesta sobre Chesterton. Como para no desesperar de los blogs. Y a propósito de esos pocos blogs que salvan el honor del gremio: de lo mucho bueno de Podeti, citemos la serie anticontramundialista (el proyecto original era contramundialista, pero debió ser cancelado), sólo para argentinos: uno, dos, tres. Sé de un cura que había aprendido alguna cosa de Peperino Pomoro (como anti-modelo, digamos), tal vez esto también le sirva a algún periodista deportivo. Que un noticiero de TV en 1932 informe sobre la pequeña hazaña de una niña de 7 años de Georgia que enseñó a uno de los pollos de su granja a caminar hacia atrás... no tiene mucho de particular. Pero que la empresa de TV conserve ese archivo, y que lo publique ahora en la web, y que la niña resulte ser la mismísima Flannery O'Connor... sí, es bastante increíble. No me amenaces, ranchera mexicana que conocí hace poquito, en la voz tanguera de Brian Chambouleyron. Cuántas cosas lindas que hay por el mundo, y uno ni enterado...
... mi fe anda por ahí perdida. Tuve mi etapa de misas y rezos, y hasta estudié un año para ser catequista, mientras hacía la carrera de Servicio Social. Pero no pierdo la esperanza de volver a encontrar la fe, quizás, algún día.
Cita copiada y pegada no recuerdo de dónde, y me gusta citarla así, anónima.
La noticia dice, textualmente: «En un cambio de denominación que no modifica ningún aspecto vinculado a la congregación, las Hermanas de la Caridad de Miyazaki han pasado a llamarse Hermanas de la Caridad de Jesús.». Digamos sí que Steven D. Greydanus ("Decent films") le dedica un artículo a Miyazaki.
Y que al final pude hacerme del reciente doblaje español de "Recuerdos del ayer"
(Omohide Poro Poro), y me pareció muy bueno - doblemente meritorio, considerando
que es una película animada para mayores y sin acción (invendible, casi). Bien por Aurum...
aunque para su página hayan... este... tomado inspiración de la mía; quedan perdonados. «Las cifras son como el algodón, nunca engañan.» Sentencia leída en un sitio católico prestigioso y militante, a propósito de las (abundantes, parece) cifras de concurrencia a los actos del papa en Portugal, las cuales cifras demuestran que... bueno, no sé muy bien qué demuestran. Pero, parece, no engañan. ¿Ven? los católicos sí que tenemos las cosas claras. Algunos ejemplos de cómo no diseñar un sitio web: uno, dos, tres. España en Guerra: ¿alguien conoce esta serie de TV, como para recomendar o todo lo contrario? Guitarras de la música popular argentina, un blog con audios y partituras. «El overo», es uno de esos recitados criollos lacrimógenos que me recitaba (y no sin efecto) mi abuelo.
La verdad es que en mi barrio la delincuencia está pasando de castaño oscuro, esto ya parece el Bronx. No se puede andar solo en la calle sin un revólver, como decía uno. Yo no sé adónde iremos a parar si las cosas siguen este curso, y qué espera el gobierno para hacer algo. Acá va una muestra, a metros de mi casa; impresionables abstenerse. [ver] |
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