|
miércoles, 31 diciembre 2008
De nuevo
De Chesterton (estilo inconfundible), vía Bienvenidos a la fiesta (*).
El fin de las frías y duras definiciones del tiempo es prácticamente el mismo que el de las duras y frías definiciones de la teología: despertar a los hombres. Si un hombre cualquiera no fuese capaz de adoptar resoluciones de año nuevo, no sería capaz de adoptar resolución alguna. Si un hombre cualquiera no fuese capaz de empezar todo de nuevo, sería incapaz de hacer nada eficaz. Si un hombre no partiera de la extraña premisa de no haber existido jamás antes, resulta indudable que jamás llegaría a existir después. Si un hombre no fuera capaz de volver a nacer, jamás entraría en el Reino de los Cielos.
* «...mucho más que un blog», diría un publicista, Bienvenidos a la fiesta es un mina de información para los lectores; y últimamente viene reseñando casi todo lo de Chesterton. jueves, 18 diciembre 2008
Alabanzas de llenos
Descubro unos versos de una comedia de Tirso de Molina:
...
... versos que al parecer glosó (por así decirlo) Castellani... No recuerdo
dónde estaba su poema, pero sí que además del personaje (el cura
glotón) tenía al menos un verso idéntico («Ay ama, qué bueno es Dios»).Serví luego a un clerigón un mes (pienso que no entero) de lacayo y despensero. Era un hombre de opinión: Su bonetazo calado, lucio, grave, carilleno, mula de veintidoseno, el cuello torcido a un lado; y hombre, en fin, que nos mandaba a pan y agua ayunar los viernes, por ahorrar la pitanza que nos daba; y él comiéndose un capón (que tenía con ensanchas la conciencia, por ser anchas las que teólogas son), quedándose con los dos alones cabeceando, decía, al cielo mirando: ¡Ay, ama, qué bueno es Dios ! Dejéle, en fin, por no ver santo que tan gordo y lleno, nunca a Dios llamaba bueno, hasta después de comer. ... Y está bien, el verso y la escena tiene una especie de valor ejemplar, eso de alabar la bondad de Dios tras haberse atracado de comida; como una parábola, casi; sencillita pero no sin filo. martes, 16 diciembre 2008
Los que tienen razón
Curiosa locución, «tener razón». No sé si se da en otros idiomas.
Cualquier hispano-hablante sabe lo que significa; al decir del DRAE: «estar en lo cierto»*. Aunque «cierto» en el sentido de «verdadero», sin más.
Yo diría que «tener razón» se aplica especialmente al que, en una cuestión disputada, que frecuentemente se reduce a una dicotomía, afirma (interna o externamente) el juicio correcto —verdadero. Pero esto, sin ser poco, es bastante menos que «estar en la verdad».
Para empezar: uno puede arribar al juicio correcto por malos motivos, por premisas falsas y/o razonamientos rengos (hay malos prejuicios que aciertan); este tendrá razón, pero no estará en la verdad.
El caso emblemático: los fariseos tenían razón; pero no estaban en la verdad. Podríamos cerrar con una fórmula: la cuestión no es tener razón, sino estar en la verdad. ¿Suena a hueco? ¿No sirve para nada? Veamos.
Yo recuerdo a menudo, y la he citado varias veces, aquella sentencia intranquilizadora de Simone Weil: «A veces son los imbéciles los que tienen razón»; intranquilizadora, sobre todo cuando se piensa no en juicios aislados o imbéciles aislados, sino en grandes causas y bandos. Pero recién ahora, a cuento de lo dicho, se me ocurren un par de vueltas de tuerca; y en distintas coordenadas.
Combínese este cambio de acento con la trasposición al plano moral, y vuélvase considerar el caso de los fariseos (y piénsese, por ej, en
las disputas por el aborto, etc).
** Si no recuerdo mal, Simone pensaba en las discusiones que tuvieron lugar en Francia en el '30 sobre la responsabilidad social de los artistas, en particular si los literatos debían tener total libertad —en todos los planos— o si debía limitarse esa libertad en consideración a los efectos nocivos y desmoralizantes que podían tener ciertos libros (sobre todo cierta militancia pacifista disolvente en boga) sobre la patria de los franceses. Previsiblemente, el bando de los intelectuales estaba por lo primero. Pero, dice Simone, al final eran los imbéciles los que tenían razón. Casi nada
Bueno... la semana pasada casi muere la partición Windows de mi PC (recuperé los archivos casi de casualidad), ayer hubo una caída grande de mi proveedor de hosting (24 hs!), y casi muere todo el sitio web. No somos casi nada.
Y acá estamos, viendo que todo funcione como antaño (y proponiéndonos vanamente
hacer backups más seguido).
Silencio
Hay cualidades —entes incorpóreos— que tienen doble vida. Ved su imagen en la materia y la luz: dualismo visible en cada sólido y su sombra. Hay un Silencio doble —mar y orilla— cuerpo y alma esencial. Habita el uno los sitios solitarios que hace poco la hierba recubrió. Tórnanlo leve remembranzas de ayer, ciencia de lágrimas; se llama «Ya no más», y siempre ha sido el cuerpo del silencio: no lo temas. No hay maleficio en él. Pero si acaso un destino impaciente (¡oh, prematuro!) te hace encontrar su sombra (elfo sin nombre que reina en un desierto nunca hollado)... encomiéndate a Dios. jueves, 11 diciembre 2008
Sueltos: de jesuitas y tradiciones
Al pasar frente a una mueblería vi expuesta una llamada Silla jesuita. No sabía de su existencia, y por lo que veo en Google hay poquísimas menciones (sólo dos; de una de ellas extraigo la imagen, idéntica a la que yo vi). Si no hubiera ninguna, yo habría supuesto errata del mueblero; si hubiera muchas, simple ignorancia mía. En este caso, no sé qué pensar. ¿Alguien sabe si existen tales sillas, y el por qué de su nombre? Y de paso: ¿alguno tiene experiencia de uso con la silla? ¿es recomendable, ergonómicamente hablando? (teológicamente, llegado el caso, sabré tomar las debidas precauciones). Bien está. Aunque el tufillo de esa derecha católica española, aunque distinto al de por acá, me guste tan poco como este; aunque aquella militancia "anti progre" me fastidie tanto como esas jactancias de rebeldía adolescente (ay, somos "políticamente incorrectos"!), a pesar de todos los previsibles maletendidos y manoseos, bien está. Si Castellani no cupo en las sectas de por acá, menos cabrá en las de por allá, es de creer. Quizás sea buena ocasión para hacer unos posts a manera de "Introducción a Castellani", que me han pedido alguna vez; visto con mis ojos, claro está. Puede ser.
En el Vaticano todavía se sienten "molestos" con nuestro Alejandro VI, el Papa Borgia...
¿En el Vaticano? Ah, claro, es que allá discriminan a los españoles, claro. Pero, mire,
no solo en el Vaticano nos sentimos molestos (y la palabra queda chica), le garanto.
Pero lo más notable es esto: poner la existencia de un descendiente santo (San Luis de Gonzaga)
como signo de aprobación divina:
La Divina Providencia se encargó de hacer una llamativa purificación de la memoria de los Borgia [sic] ...
un irreprochable santazo [sic] Borja, biznieto del Papa Borgia y prueba sagrada[sic] de que no estaría muy descontento con la familia ese Dios que castiga los pecados de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación.
¿Estará hablando en serio? ¿Alguien puede escribir -o leer- en serio esto? Debe ser broma ¿no?
En todo caso, yo no le veo la gracia.
Y de yapa un post sobre Juegos de cordel con enlaces. martes, 2 diciembre 2008
Año paulino
Benedicto XVI viene dedicando la catequesis de sus audiencias de los miércoles a San Pablo. Pueden leer la serie por acá.
|
Entradas:
• De nuevo • Alabanzas de llenos • Los que tienen razón • Casi nada • Sueltos: de jesuitas y tradiciones • Año paulino
Contacto:
hgonzalez@gmail.com |
|