|
jueves, 18 noviembre 2004
Está todo mal; pero el resto es inobjetable
Otra vez Castellani
y Kierkegaard... Resulta que muchos profesores de filosofía (católicos, por ej.),
a la hora de enjuiciar la obra del danés, trataban de
mostrarse entendidos y al mismo tiempo reticentes
(somos inteligentes y entendemos que es un grande, sí; pero también somos muy ortodoxos y la tenemos clara, así que no le vamos a dar el nihil obstat a un tipo
tan extravagante). Y sentenciaban entonces : "Con Kierkegaard uno puede estar de acuerdo con varias
cosas, pero no puede estar de acuerdo con todo". A Castellani estos mediocres, incapaces de libertad intelectual, lo fastidiaban. Y, medio en broma medio en serio, retrucaba: "Es exactamente al revés. Con Kierkegaard hay que estar de acuerdo con todo. Con algunas cosas, en cambio, hay que estar en desacuerdo.". Con esta modesta paradoja [*] quería significar que el pensamiento de Kierkegaard sólo se sostiene en conjunto; que, tomadas sueltas, muchas de sus afirmaciones son falsas o heterodoxas; pero que son verdaderas dentro del todo. Y no se trata de mezclar agua fría con agua caliente para tener agua tibia; la ortodoxia no es tibieza, y no se produce mezclando herejías de signo opuesto. Pero sí que la ortodoxia mucha veces se nos presenta como afirmaciones violenta y aparentemente opuestas (y hasta heréticas) ligadas por un único espíritu de Verdad. Y bueno. Si es así, también se dará lo contrario, pienso ahora ... a cuento -injustamente, tal vez- de Balmes, quien ha suscitado defensores que me preguntan qué encuentro de erróneo -"concretamente"- en sus escritos. Bien puede ser que una obra intelectual sea falsa, no porque lo sea una determinada proposición o argumento, sino el todo. O sea: el espíritu. Y no digo que sea el caso del pobre Balmes; a quien al fin y al cabo conozco demasiado poco como para juzgar. (Aunque, para decirlo todo, ésa es la impresión que me da, sí). Me dirá alguno (o lo pensará) que es bastante irresponsable y frívolo de mi parte, ponerme a hablar con tanta sentenciosidad de temas que me quedan demasiado grandes. Pero sí, hombre, de eso se trata. Este blog es, ante todo -y como casi todos- un alegre acto de irresponsabilidad y frivolidad. Si alguien saca algo que le sirva, me alegro. Pero esto no es para tomar en serio. Ni en parte, ni en todo. [* ¿No es esto aplicable también a muchos dichos del mismo Jesucristo?] Tiempos honestos
Puede ofender a algunas personas, pero la sexualidad
en aquella época era una cosa diferente. Moralidad pre-cristiana.
¿Quién lo dice? ... Alejandro vivió en unos tiempos más honestos. Oliver Stone. ¿A quién se lo dice? A la revista Playboy. ¿Por qué lo dice? Porque acaba de filmar ($150 millones) una película gay sobre Alejandro Magno. Gerard: RIP
Hoy a la mañana murió Gerard de Blog for Lovers.
Era uno de los blogs católicos yanquis más conocidos y más antiguos,
y albergaba St Blog's,
un listado de blogs católicos.Lo que más me gustaba del blog de Gerard, era el espíritu con que Gerard posteaba. Espíritu de generosidad y alabanza. Lo conocí -es un decir- hace unos cuantos años (1999?), cuando esto de los blogs no existía, por su página Praise of glory, que me encantó, por los mismos motivos dichos. Y porque no es muy usual encontrar ese espíritu junto con un santoral tan rico y tan afín (y libresco, también) ... desde Leon Bloy hasta Simone Weil, pasando por Newman, Chesterton, y tantos otros amigos comunes. Le escribí entonces para tantear la posibilidad de hacer una versión en español de su sitio (proyecto un poco delirante... eran otros tiempos, los días jóvenes e ingenuos de Internet), y cruzamos algunos mails. Digamos entonces para terminar:
Que el Señor Jesucristo
esté a tu lado para defenderte, dentro tuyo para sanarte, delante tuyo para conducirte, detrás tuyo para guiarte, encima tuyo para bendecirte. Que nuestro Señor, nuestra Señora, todos los ángeles y todos los santos, sean tu compañía y tu gozo, camino a la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Reza por mí, peregrino, yo me acordaré de ti. miércoles, 17 noviembre 2004
Por ejemplo: Balmes
Recuerdo haber hojeado hace mucho tiempo,
un poco al azar (como al azar
se encontraba ese libro en la biblioteca de mi padre),
"El criterio" de Balmes. Recuerdo estas
páginas sobre la igualdad, y la sensación de furia y desprecio
que sentí leyéndolas. Recuerdo que en esos tiempos
no era cristiano, y leía a Cortázar y a Nietzsche. Claro.
Pero hoy, que soy cristiano y he cambiado radicalmente mis aprecios y mis desprecios... resulta que Balmes me sigue pareciendo tan ganso como entonces. Y acaso menos despreciable, por más peligroso. Ese fragmento podría ser un buen anti-ejemplo de lo que decía antes, sobre hacerse cargo. Balmes se encuentra con gentes que afirman que "los hombres somos iguales", y desdeñosamente se dedica a "reducir a polvo" estas palabras. Claro, es un slogan que no es de su bando; ergo, no vale le pena tratar de entender cuál es su fondo de verdad. Son palabras vacías y nada más. Si no me equivoco, Balmes es (¿o era?) considerado como uno de los más grandes pensadores católicos españoles del siglo XIX. Por lo cual, de ser mi juicio certero (cosa muy dudosa, le garanto) sería un caso doblemente representativo de algunas cosillas sobre las que vengo discurriendo estos días. Veamos, ya que estamos... ¿No tendrá algo que decir Balmes respecto de la otra cuestión, de la mejoría que trajo al mundo la venida de Cristo ? Sí, cómo no:
...¿Qué cambio social produjo este Hombre [Jesús]? Recordad lo que era el mundo romano y ved lo que es el mundo actual; mirad lo que son los pueblos donde no ha penetrado el cristianismo y lo que son aquellos que han estado siglos bajo su enseñanza y la conservan todavía, aunque algunos alterada y desfigurada.
Y vale la pena leer el contexto. ... El cristianismo ha contado entre sus hijos a los hombres más esclarecidos por su virtud y sabiduría; ningún pueblo antiguo ni moderno se ha elevado a tan alto grado de civilización y cultura como los que lo han profesado; sobre ninguna religión se ha disputado ni escrito tanto como sobre la cristiana; las bibliotecas están llenas de obras maestras de crítica y de filosofía debidas a hombres que sometieron humildemente su entendimiento en obsequio de la fe; luego esa religión está a cubierto de los ataques que se pueden dirigir contra las que han nacido y prosperado entre pueblos groseros e ignorantes. Ella tiene, pues, todos los caracteres de verdadera, de divina. Habrá católicos que tengan distintas opiniones sobre esta manera de encarar la cuestión. Algunos (tradicionalistas, supongo) dirán que es así nomás, aunque sea un discurso impopular (o políticamente incorrecto). Otros dirán que en buena medida es o puede ser verdad, pero que el tono hoy debe resultar insufrible a cualquiera. Y otros (progresistas, supongo) dirán que es un repugnante ejemplo del triunfalismo y provincialismo del catolicismo preconciliar. Si es así, (y dejando de lado por ahora los esquemas pre/post conciliares) en el repudio, coincido —por una vez!— con los progresistas. No se trata tanto de la verdad (muy difícil de decidir) del hecho esgrimido como argumento (que la civilización cristiana es superior al paganismo), se trata más bien de cómo se esgrime este hecho para argumentar (no importa que la argumentación sea "exteriorizada"; lo mismo da que sea una argumentación interna, y aun apenas conciente). Se trata del espíritu, de qué significa para uno "ser cristiano". Temo que cada vez que uno dice esos discursos -o asiente a ellos- se está poniendo fuera de la verdad. Gravemente fuera. Y no veo mucha prevención, ni meaculpas (históricos o personales) por estos pecados contra la verdad. Si escuchamos que alguien dice "La civilización pagana es evidentemente superior al cristianismo", saltamos a protestar: es una estupidez y una mentira, decimos. Si escuchamos que alguien dice "La civilización cristiana es evidentemente superior al paganismo"... bueno, tal vez no estamos muy seguros de que sea verdad (por cierto, no "evidente") .. pero como eso lo dice uno de los nuestros, peleando de nuestro, lado contra los malos... no protestamos (ni siquiera en nuestro interior). Si no es estrictamente verdad, nos decimos, al menos no se trata de una falsedad malintencionada y dañina...como la otra. Ahora, si lo pensamos un poquito... es exactamente al revés... ¿no? Si el cristianismo no es un partido, si Cristo es la Verdad, entonces las falsedades dichas a favor del cristianismo son mucho más dañinas que las falsedades dichas en contra. Dañinas para el cristianismo y para uno, digo yo, no sé ... martes, 16 noviembre 2004
Santoral de novela
Ya he contado de mi excesiva amistad con los personajes
de novelas. Muchos -y no sólo los buenos- me han marcado, son referencias constantes, como personajes reales conocidas; exagerando (poco o nada), digamos que me costaría imaginar mi vida sin ellos.
Se me cruzó estos días la vana cuestión de elegir la flor más linda del jardín: el mejor personaje de ficción que haya dado la literatura, el más grande, el compañero y guía más fiel y más querible. Dentro de mi estrecho campo de conocimiento, y provisionalmente, podría mentar a Alioscha Karamazov, (de Los Hermanos Karamazov - Dostoyevsky) y a Don Quijote ... Sí, sin dudas... Pero, con la mano en el corazón tengo que confesar: a Bertie Wooster no le gana nadie. lunes, 15 noviembre 2004
Reacomodador de baldosas
En misa de domingo, resistiendo a duras penas —y de pie—
un sermón soporífero y edulcorado, miro por enésima
vez el piso de la iglesia. Y mi cabeza se dedica a reacomodar las baldosas.
Lo hago automáticamente, casi irrestiblemente. Una especie de manía o compulsión mental. Se trata de redistribuir las baldosas de distinto color, sea para variar o para corregir el dibujo. El piso de mi iglesia parroquial, cuyo dibujo copio al lado, tiene un defecto; dos baldosas intercambiadas, fáciles de detectar. No sé qué interpretación dará un psicoanalista a esto, no sé si será raro o frecuente. Lo cierto es que aunque es cosa muy antigua en mí (me recuerdo, de chico, caminando las veredas de la plaza de pueblo, con baldosas rojas y amarillas), no hace mucho tomé conciencia. Tal vez sea cosa de cabeza matemáticas (geométricas), me digo. No sé. Las reglas son curiosamente estrictas: no vale pintar baldosas, sólo vale re-ubicarlas. Bueno... En algunos casos nos permitimos cortar las baldosas por la mitad. Pero sólo en el caso de sermones más largos de lo habitual. Mi ángel de la guarda me reprende, y yo le explico que es una forma inofensiva de canalizar mis ansias de reformar la Iglesia. Y no le hace ninguna gracia. Pienso entonces en retrucarle que siempre será más saludable reacomodar baldosas que escuchar el sermón; pero después lo pienso mejor y no le digo nada. Apologías y rechazos
Algún que otro español se ha molestado un poco
por esto
que dije. Está bien. Y alguno que otro ha postulado a los mártires del siglo XX como uno de esos frutos que yo echaba de menos. Está bien. Bah; no sé si está bien. La verdad, y con perdón, a mí eso no me produce demasiado entusiasmo, en ese plano. Y (con esta probable blasfemia me termino de ganar las simpatías de mis lectores) yo preferiría que España en el último siglo contara con menos mártires y con algún Chesterton, por ejemplo. Insisto, de todas maneras, en que si el panorama lo veo negro, no lo estoy mirando desde arriba, ni siquiera desde afuera. ¿Hablamos un rato del celo evangelizador del catolicismo hispano actual? Mejor, otro día. (Mientras tanto, vayan buscándome una Biblia española católica en Internet). A otra cosa. Varios me han criticado por falta de síntesis, claridad y sustancia. Y es justo. Es lo que hay, vio... Y un lector me tira los nombres de Santo Tomás de Aquino y de Juan Pablo II como ejemplos de otros que "se han hecho cargo"... No estoy seguro[*], pero es muy posible. [* Por cierto, cada vez estoy menos seguro de todo. Impresiona, cómo al pasar los años uno va sabiendo menos cosas -es decir, descubriendo que nunca las supo-. Cuántas opiniones tan firmes tenía uno en la adolescencia, sobre política, moral, estética... qué sabios éramos. Cuando yo era más joven, leía que esto iba sucediendo al acercarse uno a la vejez: "sólo sé que no sé nada", o algo por el estilo. Y sospechaba que era una mera afectación. Pareciera que no —espero que no, bah—. Al menos, siento que tengo la más mínima gana de recuperar aquellas sabidurías adolescentes. De eso, casi sólo de eso, estoy seguro] domingo, 14 noviembre 2004
Civilización y barbarie
Me han prestado algunos ejemplares de la
National Geographic. Aunque lejos de ser un devoto o un conocedor
de esas cosas, la revista me gusta. Me gusta el concepto
(con perdón de uso impropio de la palabra) y el profesionalismo
(eso de, puestos a hacer algo, tener en claro qué se está
haciendo y esforzarse en hacerlo con la mejor calidad posible),
que se echa tanto de menos por estos lugares.[La foto es de unas mujeres en Rusia (sur-este; el transiberiano de fondo) en unos puestos armados con cochecitos de bebé, vendiendo comida casera]. El tema no es lo mío, ya queda dicho. Más de un amigo ha tratado de despertarme el interés por viajar, pero no hay caso. No sirvo para eso. Me quedo con el modesto placer de conocer algunas cosas de nuestro mundo leyendo revistas ...cómodamente, mientras tomo mate y escucho la lluvia de domingo que cae sobre mi Buenos Aires querido. Imagino que en tiempos pasados conocer pueblos exóticos (aunque sea a través de revistas o relatos) provocaba emociones más fuertes. Imagino que los hombres "civilizados" de un par de siglos atrás podían sentir una impresión distinta al conocer algunas costumbres "salvajes"; incluso alguna sabrosa dosis de espanto y escándalo, acompañado del alivio de vivir en un pueblo culto... Hoy de eso quedará poco. Por ideología (si no hay hombres superiores, tampoco hay culturas superiores; la reivinicación de los indígenas; el primitivismo asociado a la inocencia , etc) y también por la realidad de los tiempos (el mundo es más chico, nos conocemos más, y estamos menos diferenciados), hoy la gente no se escandaliza así nomás. Casi escribo "no nos escandalizamos"; pero la primera persona sería un poco mentirosa. Será que yo no estoy muy integrado al sentir del moderno lector de la National Geographic, será que me falta un poco de educación (pública)... la cuestión es que yo sí a veces me espanto y me escandalizo cuando me entero de la barbarie de otros pueblos. Y hasta llego a alegrame de vivir en un país culto y civilizado (en serio!). Me dirán que es un prejuicio tonto, que todas las naciones están a igual distancia de Dios, etc. No digo que no, no sé; digo la sensación que me provoca, nomás. ¿Por ejemplo ? Esta nota dedicada a un país exótico. Una nación "limpia y próspera" de "luteranos sin religión" (lo dice el periodista; y Kierkegaard también lo había dicho, o algo parecido ; pero en aquel entonces no le creían). El periodista dice que "se trata del ideal que casi todos tienen de la Nación Más Perfecta Del Mundo".
...La vida cotidiana se basa en la predecibilidad.
Si el horario dice que el tren sale de Kalmpenborg a las 7:06
y llega a Osterport a las 7:27, precisamente así será; y si uno
ha invitado a Jens y Camilla a cenar a las 7:30, exactamente
a esa hora estarán llamando a la puerta, no un par de minutos
después. Y cuando abrimos la puerta, ellos darán por supuesto
que nosotros también hemos arreglado nuestro tiempo,
que no estaremos corriendo de un lado para el otro
recogiendo medias sucias, que la cena estará bajo control,
las velas encendidas, el vino frío, y los anfitriones preparados
para congeniar.
Y por eso yo me espanto. Y cuando uno sabe que los "casi todos" que
consideran a estos pueblos como el modelo de la civilización
incluyen a la abrumadora mayoría de nuestros sociólogos,
psicólogos, periodistas, jueces de la Corte Suprema y afines...
uno tiene motivos para asustarse en serio.
Para los dinamarqueses, esta es la manera correcta de vivir; para un americano [y para un argentino no te digo nada] al principio parece maravilloso, y luego te resulta chocante. Uno se encuentra con dinamarqueses que tienen sus vidas planeadas con detalle para varios años a futuro, y esto le da una especial satisfacción. Conocí un matrimonio de edad, ambos maestros; llevaban sus finanzas por separado, y la esposa me contaba: «Me encantaría visitar EEUU este verano próximo. Ole va a viajar, pero yo no puedo afrontar ese gasto.» Para un americano, esto es algo perverso. Se aman. ¿Cómo es que Ole no paga el viaje de su esposa? Pues porque no es así como ellos manejan sus asunto, por eso. |
Entradas:
• Está todo mal; pero el resto es inobjetable • Tiempos honestos • Gerard: RIP • Por ejemplo: Balmes • Santoral de novela • Reacomodador de baldosas • Apologías y rechazos • Civilización y barbarie
Contacto:
Fotos del apocalipsis Buscar en blog anterior: [+] |
|