esperando nacer
jueves, 14 diciembre 2006
Los buenos versos
Tras una charla introductoria al anime y al manga, el tal Dr. Hairston advierte algo parecido a lo que yo advertí una vez: que uno sea aficionado entusiasta de un determinado género artístico (por ejemplo, el anime), no se contradice en absoluto con el reconocimiento de que la mayoría de la producción de ese género es basura. Más bien al contrario: es el melómano, el que con más pasión y profundidad disfruta de la música, quien abomina con más energía de la mayoría de la música que se escucha por la radio. Quien más ama la (buena) música es quien más odia la (mala) música. Y, comenta el conferencista....
... el manga y el anime siguen la ley de Sturgeon, como cualquier hijo de vecino. ¿No conocen la ley de Sturgeon? Se cuenta que una vez preguntaron al escritor de ciencia ficción Theodore Sturgeon qué opinaba de la calidad de la ciencia ficción actual. Respondió que el 90% de lo que se ve es basura; pero que, por otro lado, el 90% de cualquier cosa es basura. Basta con pensar en las películas, música, televisión, artes plásticas, novelas....
Creo que no cabe mucha discusión (aunque, como sigue comentando, cuando se trata de decidir cuál es el 10% restante, es otra cuestión; pero no nos metamos en eso).
Ahora... ¿cómo es que un melómano puede declararse amante del género musical, cuando al mismo tiempo reconoce que la mayoría de la música es basura? ¿No correspondería sacar un promedio, y concluir entonces que la música -en promedio- no es gran cosa, y no cabe entusiasmarse por ella?
Parece que no. Parece que en estas cuestiones artísticas los promedios son impertinentes, y que el género se salva y se justifica por sus cumbres. Pesamos el oro, la ganga no cuenta

No sólo un género, pienso ahora: también la obra de un autor. "Al poeta, juzgarlo por sus buenos versos", dicen.

Y me pregunto qué es lo que tendrá el arte, que le ha ganado este privilegio de eximirse de pesar bienes y males en la balanza. Si es que en verdad es un privilegio tan exclusivo, si no debería aplicarse el mismo criterio al juzgar la obra de un hombre, la obra de una cultura, una idea, una religión... ( Ehmmm... espero que no haya ningún apologeta cerca... si es así, yo no dije nada).

hernan   ~   14/12/2006   ~  # comentar
miércoles, 13 diciembre 2006
España
La palabra "hispanidad" —o su adjetivo, "hispánico"— es de esas que despiertan un entusiasmo automático en ciertos sectores... de esas palabras cuasi sacras, que pretenden decir mucho; palabras que portan una carga pasional, militante, ideológica; palabras que se usan -de puertas adentro y de puertas afuera- como bandera, arma, toque de clarín.

La verdad es que a mí me fastidian esas palabras (o mejor dicho, ese uso de esas palabras), y cada vez más.
En otras veredas, tienen otras palabras, cómo no; por ejemplo, para citar veredas más transitadas: "Latinomérica"; o "comunidad"... y muchas otras, que no me fastidian menos, y que acaso valga la pena visitar más por extenso otro día; al modo de una "exégesis de lugares comunes"... Pero hoy, visitando algunos blogs españoles (católicos, en general), pensaba sobre todo en España, y en aquella palabra... acaso más usada (al menos en ese modo) de este lado del Atlántico que de aquel.
Caí, por rara vez, a leer varias cositas que me resultaron alentadoras; y se me ocurrió —con la arbitrariedad habitual— que lo que tiene hoy España de bueno y verdadero (y de verdaderamente español) no tiene mucho que ver con las coloridas y sonoras imágenes que suele evocar la palabrita "hispanidad".
Y, quizás como un eco de aquello de Dostoyevsky (si es que es de Dostoyevsky) de que "si algo salvará al mundo, será la belleza", a mi se me cruzó esta arbitraria trivialidad: si algo salvará a España, será el español. La lengua, quiero decir. Y referido a una salvación "ad intra"; me importa un comino, en este aspecto, el crecimiento demográfico del idioma y esas cuestiones.
Naturalmente, más de un hispanófilo criollo querrá enmendarme la plana: si algo salvará a España, será el catolicismo, me dirán.
Vaya usted a saber. Yo me quedo con lo otro. Y con la humilde sugerencia de no pretender subir escaleras sin pasar por los peldaños intermedios. No apresurarse demasiado, digo... como no hay que apresurase en enmendarle la plana a Dostoyevsky ("si algo salvará al mundo, será la religión... o Dios"). Tate, tate, folloncicos....
hernan   ~   13/12/2006   ~  # comentar
lunes, 11 diciembre 2006
El mal de afuera

Dios permite que el mal exista. Nosotros debemos hacer lo mismo con el mal que no tenemos posibilidad de destruir. Debemos permitir que el mal exista fuera de nosotros. Pero solamente fuera de nosotros. Es decir, fuera de nuestro poder.

Simone Weil (Cuadernos de América - 1942)

Tantas cuestiones...

¿«Permitir que exista» es aquí equivalente a «aceptar»? Yo creería que sí. Aceptación como opuesto de escándalo o rebelión.

De otra manera, sería casi una trivialidad, puesto que se trata de un mal que no tenemos posibilidad de eliminar.

Pero, dirá alguro: prefiero creer que no hay un mal que yo no tenga posibilidad de destruir, prefiero no permitir (aceptar) absolutamente ningún mal. No por soberbia, sino para mantenerme despierto, para no perder la sensibilidad y la caridad. Y cuanto menos me toque ese mal, más me negaré a aceptarlo. Después de todo, eso es el hambre de justicia, objeto de una de las bienaventuranzas ¿no es verdad?

Pues, yo no estoy seguro; pero me parece que no.

hernan   ~   11/12/2006   ~  # comentar
Ma finíshela con Miyazaki!
Tres más (y joderemos más); para desesperación de algunas personas que me quieren bien.

  • Reviví esta semana aquella sensación juvenil, de fijarme por dónde voy para gozarme de que falte mucho. Pero esta vez -ahí tienen- no se trató de una película de Miyazaki. Se trató de un manga (un comic), largo, algo más de mil páginas, que un amigo tuvo la gentileza de traerme desde Barcelona el domingo pasado. De Miyazaki, miren qué casualidad. Lamentablemente, ya me falta poco.

  • Una rareza que encontré buscando otra cosa. Una especie de viñeta infantil, dibujos con un texto poético bajo la forma de carta de un niño a su hermana. La traducción (poesía-o-algo-así... y con escala intermedia en el inglés) es seguramente algo infiel y arbitraria. Pero igual se me dio la gana de subirla. Y acá está. No estoy seguro de por qué logra emocionarme. Tal vez alguna lectura simbólica —de la parálisis, para empezar—; o acaso es que es de Miyazaki, nomás.

  • Estoy armando la prometida "página Ghibli". En la infancia todavía, y aprendiendo a caminar, pero pueden ir viendo. Acá.
    hernan   ~   11/12/2006   ~  # comentar
  • Oyendo palabras viejas
    No es ninguna novedad, y creo que ya lo dijimos alguna vez. La extrañeza de toparse con una frase vieja, que de golpe te habla; palabras simples, llanas, que, sin embargo, hasta ayer uno había leído y repetido sin llegar a conocer. O que había conocido en abstracto; tal vez Simone Weil hablaría de un conocimiento imaginado (en el sentido en que toda imaginación aparta de lo real). No quisiera mentar la oposición de "conocer con el corazón" vs. "conocer con la cabeza", no me parece que se trate de eso; creo que el contacto que se da, la intimidad del entender ("conocer" en la acepción bíblica, acaso), pasa por la cabeza, tanto o más que por el corazón.

    A mí me pasó, una vez más, el viernes, en la fiesta de la Inmaculada, cuando en la misa repitieron aquella consagración, cuando oí aquello de consagrar "en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón", con impresión nueva, como si nunca lo hubiera oído antes.

    ¿Necesidad de experiencias personales para que lo que expresan las palabras puedan arraigar? No sé. Lo dudo. Necesidad para algunos embotados, tal vez. Antes de eso irá la necesidad de prestar atención (pero "con toda el alma", nunca mejor dicho). Y tomar conciencia, una vez más, de la precariedad de las palabras, de toda comunicación entre estos pobres hombres caídos. Tentación de desaliento y cerrazón para con el prójimo, podrá ser; pero también motivo de respeto, compasión y paciencia ante los desencuentros y los malentendidos.
    hernan   ~   11/12/2006   ~  # comentar

    Contacto: hgonzalez@gmail.com
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