Archivo por meses: febrero 2012

Abuso de citas

Creo que hay un uso ilícito de la cita, en contexto polémicos – panfletos, libros, blogs – este, sin ir más lejos. Resulta que uno, para apoyar la posición propia, copia unas líneas o un párrafo de un personaje de prestigio, que parece estar del lado propio; y se anota un punto*.

Esto, se me ocurre, tiene dos motivos distintos – legítimos, mientras no pretendamos confundirlos: lo que el texto dice y quién lo dice.

En el primer tipo de cita, lo relevante es el contenido: lo que dice el texto (fondo y forma; incluye también el cómo lo dice). Se justifica este tipo de cita en la medida en que expresa con justeza y felicidad mi posición: hubiera querido escribir eso mismo, yo, pero… no me habría quedado tan bien, o me habría costado demasiado trabajo. No está mal copiarlo; adjunto el nombre del autor, claro, porque no quiero atribuirme la autoría. Perfecto.

En el segundo caso, es esencial quién lo dice. Porque el autor de la cita tiene cierta autoridad (para el que cita, y presumiblemente también para los lectores), y si los argumentos de autoridad no son los más fuertes, tampoco son irrelevantes. Acá no es tan importante que tengamos una completa sintonía con el texto, basta que en lo esencial apoya nuestra tesis.

No es imposible, claro, que una cita sea una cosa y la otra: contenido y autoridad. Miel sobre hojuelas. Pero suele pasar que no se llega a ser ni una cosa ni la otra.

El criterio para detectar el abuso es bastante sencillo. Estoy por citar en la solapa de un libro un texto de —digamos— Ratzinger a favor de —digamos— cierta práctica litúrgica. Pregúntome: ¿es acaso una cita del primer tipo? En tal caso, el nombre del autor no sería esencial; ahora bien ¿me es irrelevante aquí el autor? ¿citaría yo igualmente este texto si lo firmara Juan de los Palotes? Si la respuesta honesta es no, pues entonces es una cita de autoridad: lo que estoy trayendo como apoyo de mi posición no es tanto un texto como un personaje. Y entonces debo preguntarme si el personaje de verdad apoya mi posición; o sea, si este texto expresa con fidelidad e integridad su pensamiento al respecto. Una pregunta, a modo de test, puede bastar: ¿apoyaría Ratzinger el uso que estoy dando a su texto en este contexto, se sentiría satisfecho? Si no puedo responder honestamente con un , entonces es ilícito apelar a esa autoridad, y quizás lo más sano sea abstenerse de citas por un tiempo.

* Me limito aquí a este tipo de cita, a favor de nuestra tesis y con autor reconocido; es el más usual, pero hay otros: la cita de uno del bando contrario -«confesión de parte»-; el que aporta un dato neutral; el que trae un punto de vista «interesante»; el epígrafe que sirve de ilustración o marco, etc.
# | hernan | 29-febrero-2012

La pinta es lo de menos…

… pero igual, todavía dudo. Vaya un texto arbitrario de prueba, a ver con qué tipografía se ve mejor.

 

Con Georgia:

Leo el reportaje a Videla, nuestro chivo emisario, y debo reconocer que me inspira más simpatía y respeto que la inmensa mayoria de nuestros políticos y periodistas – sobre todo los indignados. Y no es que me resulte menos despreciable que otros presuntamente más despreciables; no, es más que eso. Ponele: no me molestaría nada tener que sentarme a comer con Videla, por ejemplo, estrecharle la mano y conversar con él – y sí con aquellos otros – y tantísimos otros. Esto de ninguna manera es un juicio mío, es nada más que un sentimiento; pero tampoco es nada menos.

Con Arial:

Leo el reportaje a Videla, nuestro chivo emisario, y debo reconocer que me inspira más simpatía y respeto que la inmensa mayoria de nuestros políticos y periodistas – sobre todo los indignados. Y no es que me resulte menos despreciable que otros presuntamente más despreciables; no, es más que eso. Ponele: no me molestaría nada tener que sentarme a comer con Videla, por ejemplo, estrecharle la mano y conversar con él – y sí con aquellos otros – y tantísimos otros. Esto de ninguna manera es un juicio mío, es nada más que un sentimiento; pero tampoco es nada menos.

Mmmm … no se ve muy lindo con ninguna tipografía, ¿no? ¿Quizás una Verdana? Veremos, veremos.

De paso: ayer hackearon este sitio web – pero sin consecuencias, creo.

# | hernan | 28-febrero-2012

Citas bíblicas

To serif or not to serif, that’s the question… No sé, pasarme a la tipografía Georgia es casi como una apostasía… pero no sé.

Y disculpen los que actualizaron a la nueva dirección (/blog3/), al final decidí reciclar la vieja. Todavía no estoy seguro de lo que haré con los post viejos – por ahora están tanto acá como en la versión anterior (paginas estáticas), supongo que después sobrevivirá una sola versión —si no menos.

De paso: redactando la entrada pasada, me harté de escribir el link al versículo bíblico, y entonces me acordé que para el vocabulario bíblico ya había implementado la inteligencia (bueh!) necesaria, entonces emprolijé y abrí el juego. Cualquiera puede usarlo ahora, como yo lo usé en este par de citas. Si ud. tiene un blog o página web y acaba de escribir una referencia a un versículo de la Biblia, (digamos «Lc 12:22»), si quiere tener el link le basta con rodear el texto con un código HTML genérico – e incluir previamente una pequeña librería Javascript – explicación aquí.

# | hernan | 9-febrero-2012

Desde dentro

[…] la situación religiosa del hombre moderno, contemplada en su conjunto y a primer golpe de vista, produce una impresión de desmantelamiento, de una cierta pobreza —por no decir miseria—, de un vacío y un extrañamiento respecto de los antiguos usos y concepciones habituales, que habían llegado a hacerse tan queridos. Pero conviene guardarse de tomar como definitiva esa primer impresión, y sobre todo de valorarla de antemano en un solo sentido -negativa o positivamente. Las mutaciones estructurales en la historia del espíritu tienen generalmente una cierta ambivalencia y neutralidad: no es sólo que pueden ser interpretadas de un modo u otro, sino, principalmente, que el hombre que vive la situación puede sacar de ellas lo uno o lo otro. Y esta manera creativa de tomar el «material» espiritual que ofrece la época corresponde especialmente a los cristianos. Pertenece a su misión interpretar el tiempo presente (Lc 12:56) y, más aún, elaborar algo cristiano en lo que ofrece el tiempo.

[…] Así también la imagen de Dios en nuestro tiempo tiene un estilo propio, y el cristiano debería reconocerlo y saberse expresar en él. Y esto no desde fuera, de un modo diplomático y apologético, sino desde dentro: como hijo de este tiempo, que participa de la situación, de las privaciones y las riquezas de la época, y que, con todo, sabe sacar «cosas nuevas y viejas» (Mt 13:52) del tesoro de la revelación de Dios que le ha sido confiada, para interpretar su tiempo y servirle y servirse.

Leído ayer en un libro de Urs von Balthasar («El problema de Dios en el hombre actual» – 1956 – Guadarrama – p . 199).

# | hernan | 9-febrero-2012

Cambios

Estoy cambiando el motor del blog, todo se verá raro/feo/roto durante unos pocos días.

Andando el carro se acomodarán los zapallos -estética y funcionalidad- o al menos eso espero.

# | hernan | 7-febrero-2012